El BCE enfría la expectativa de una retirada de estímulos a corto plazo

Benoit Coeuré, uno de los pesados pesados de la entidad, zanja el debate y afirma que aún no se ha discutido esta opción en el consejo de gobierno

ADOLFO LORENTE

fráncfort. En la jerga anglofinanciera se llama 'tapering' y llegará, tarde o temprano. La clave es saber el cuándo y éste es el secreto mejor guardo en la torre de cristal del Banco Central Europeo. Todo apunta a que no será a corto plazo, pese a las expectativas levantadas la semana pasada por el propio presidente de la entidad, Mario Draghi. Ayer, en un encuentro con medios internacionales, Benoît Coeuré enfrío la expectativas y sugirió que la cosa va para largo. «El consejo de gobierno aún no ha discutido los cambios de política monetaria que puedan llegar a futuro», zanjó.

Una extraña calma chicha se ha apoderado de la rutina del BCE. La expectación es tal que cada adjetivo, cada gesto o cada movimiento se interpreta en los mercados internacionales como un punto de no retorno. Ayer volvió a vivirse uno de esos momentos. Coeuré habló y el euro, de golpe, comenzó a perder posiciones frente al dólar. Las mismas que había ganado la semana pasada después de que Draghi sugiriese que había llegado el momento de la retirada. El tsunami fue tal que el propio BCE tuvo que salir para desmentir esas interpretaciones.

Preguntado por este tipo de actuaciones en los mercados y el evidente nerviosismo que se palpa, el integrante francés del comité ejecutivo del BCE intentó restarle trascedencia al asegurar: «No creo que sean muy significativas dentro de una fotografía más general». Lo que parece claro es que la reunión que el consejo de gobierno celebrará el día 20 de este mes será de trámite. No toca. De momento...

Muchos apuntan a la reunión de inicio de curso (primeros de septiembre), aunque gran parte de las apuestas se refieren a finales de año. No hay que olvidar que el programa de compra de activos (sobre todo deuda pública) expira a finales de este ejercicio y hay que tomar una decisión sobre su continuidad.

Ahora, las compras mensuales dentro del programa QE están fijadas en 60.000 millones mensuales y, según muchos analistas, la alternativa más viable es que las adquisiciones sigan en el tiempo aunque a un menor volumen. Los tipos de interés de referencia, por su parte, siguen en el histórico 0%.

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