Energía estima que la luz subiría 2,5 euros al año sin las plantas que Iberdrola quiere cerrar

Le insta a vender las dos centrales de carbón pero la eléctrica insiste en clausurarlas, aunque podría hacerlo en 2020

JOSÉ M. CAMARERO

madrid. La reunión que ayer mantuvieron el ministro de Energía, Álvaro Nadal, con el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, además de los presidentes autonómicos de Asturias y Castilla y León, se saldó en un duro enfrentamiento en el que ambas partes -administraciones y compañía- mantuvieron intactas sus posiciones con respecto a la intención de la eléctrica de cerrar sus dos últimas plantas de carbón en España, ubicadas en ambas comunidades. Nadal seguirá adelante con el decreto que restringirá la posibilidad de liquidar plantas eléctricas y Galán insistió en la necesidad de prescindir de estas instalaciones en su compromiso con la política medioambiental.

Para dotarse de más argumentos frente al presidente de Iberdrola, el ministro de Energía explicó tras el encuentro -en una comparecencia en la que no participó Galán al no ser invitado- que las familias habrían pagado 2,5 euros más al año en su factura (20 céntimos al mes) si las centrales de Lada y Velilla hubieran estado cerradas. Se trataría de 0,38 euros por megavatio/hora en el precio del mercado mayorista, según matizó.

Esos son los cálculos encargados a Euphemia -el sistema europeo que regula el algoritmo de precios energéticos- de los que se vale Nadal para justificar su negativa. La semana pasada afirmó que el cierre de todo el parque de térmicas encarecería un 15% el recibo.

Mientras, la eléctrica recordó la escasa aportación de luz que realizan al sistema. Iberdrola insiste que entre las dos centrales tienen una potencia de 874 Mw y que apenas produjeron un 1% de toda la electricidad en 2016.

En sus críticas a Galán, al que Nadal reprochó su «falta de flexibilidad» con este problema, apuntó si Iberdrola quiere cerrar estas dos centrales de carbón por motivos medioambientales «tendrían que decir lo mismo de las de gas, aunque emitan algo menos».

Para desencallar la situación, Energía propuso a Iberdrola la venta de las centrales a una tercera compañía, pero valorándolas «como si estuvieran cerradas», algo a lo que la eléctrica se niega, al considerarlo una especie de expropiación. La corporación las vendería por su cuenta, pero no bajo las condiciones que marque el ministerio, apuntan fuentes del grupo. A lo que sí está dispuesta Iberdrola es a materializar ese cierre en 2020 y no el próximo año, como inicialmente tenía previsto, a tenor de todos los trámites que habría que realizar para liquidarla por completo.

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