El empuje de la economía sitúa la prima de riesgo por debajo de los 100 puntos

El Gobierno achaca la vuelta a esos niveles por primera vez desde octubre de 2016 a la aprobación del techo de gasto y los Presupuestos

D. VALERA MADRID.

La economía española goza de la confianza de los inversores y navega con tranquilidad por las otrora turbulentas aguas de los mercados. Así lo demuestra la evolución de la prima de riesgo, que en los peores momentos de la crisis en 2012 llegó a superar los 600 puntos y dejó al país al borde del rescate, y que ayer, sin embargo, descendió de la barrera psicológica de los 100 enteros al cierre de la sesión. Un escenario que no se producía desde octubre de 2016 y que se suma al buen comportamiento de las subastas del Tesoro, que ayer colocó 2.376 millones en letras a nueve meses a mayores tipos negativos (-0,387%). Sin duda, el empuje del PIB con una previsión de crecimiento igual o superior al 3% unido a una estabilidad política que ha permitido al Gobierno aprobar los Presupuestos de 2017 y el techo de gasto de 2018, han ayudado a este comportamiento positivo. Sin olvidar un factor externo fundamental como es la política expansiva del BCE con su programa de compra de bonos que ha relajado la presión sobre la deuda soberana de los países de la periferia como España.

En cualquier caso, desde el Ministerio de Economía achacan también este respaldo de los mercados a varios motivos domésticos. Por una parte consideran clave el crecimiento económico que «sorprende al alza», según fuentes del departamento que dirige Luis de Guindos. Así, recuerdan que varios organismos nacionales e internacionales (el último el FMI ayer mismo) proyectan un avance del PIB superior al 3% que fija el Gobierno para este año. Incluso en algún caso estiman que se registrará el mayor alza desde el comienzo de la crisis con un repunte del 3,3%.

Otra de las causas que alegan las mismas fuentes para explicar el descenso de la prima de riesgo tiene que ver con la estabilidad del Gobierno. La fragmentación parlamentaria después de dos elecciones generales en apenas seis meses convirtió la incertidumbre política en un riesgo para la economía española. Sin embargo, eso no ha impedido que el Ejecutivo haya logrado aprobar al menos los Presupuestos de 2017 y el techo de gasto de 2018, primer paso para elaborar las cuentas públicas del próximo ejercicio. Algo que el Gobierno tendrá que negociar, pero que parece bastante factible que logre gracias a la mayoría que ha forjado en anteriores votaciones con Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y Nueva Canarias.

Cataluña, sin influencia

Las mismas fuentes también creen que la buena marcha de los mercados pone de manifiesto que el desafío independentista en Cataluña no afecta a la percepción que tienen los inversores sobre España, lo que desde el departamento que dirige De Guindos interpretan como una señal de que el conflicto por la celebración del referéndum en octubre no preocupa en el exterior.

Asimismo, desde Economía consideran que la tranquilidad que vive España en los mercados también demuestra que los inversores han «aceptado» la solución dada al Banco Popular a pesar de los anuncios de varios accionistas de recurrir a la justicia o de que el pasado lunes se admitiera a trámite una querella de la organización de consumidores OCU.

En este sentido, destacan que el diferencial con la prima de riesgo italiana -que también vio cómo el BCE dictaba la resolución de tres bancos, aunque en este caso hubo inyección de dinero público- aumenta a favor de España. De hecho, la rentabilidad del bono a diez años del país transalpino se situó ayer alrededor del 2,2%, mientras que los inversores exigen menos al español, cerca del 1,5%. Así las cosas, el Gobierno cree que si no ocurre ningún imprevisto la tendencia favorable en los mercados se mantendrá los próximos meses. Siempre con permiso del BCE.

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