Novarquia vuelve a la arquitectura tras consolidarse en retail

Los arquitectos Jaime Varela, Alberto García y Ricardo Gómez, socios de Novarquia./Sur
Los arquitectos Jaime Varela, Alberto García y Ricardo Gómez, socios de Novarquia. / Sur

Este estudio sevillano de arquitectura, que creció durante la crisis apoyándose en el ‘boom’ de las franquicias de hostelería, ha retomado con ganas el mercado residencial

E. FREIRE

Jaime Varela, Ricardo Gómez y Alberto García tenían cada uno su propio estudio de arquitectura y en el año 2010, cuando la crisis azotaba con más dureza su profesión, decidieron fundar Novarquia con una visión más empresarial. Aplicaron la metodología del ‘Proyect Manager’, o dirección integral de proyectos, una forma innovadora y ordenada de gestión, extendida en grandes corporaciones, que ofrecieron a las pequeñas y medianas empresas. «La edificación y la arquitectura estaban muertas entonces y nos surgió la oportunidad de abordar el mundo de las marcas, con un primer encargo de la cadena Restalia», recuerdan los socios.

La empresa

Inicios.
Tres arquitectos sevillanos –Jaime Varela, Ricardo Gómez y Alberto García– montaron Novarquia en 2010 como gestora integral de proyectos. Adaptaron el negocio a la coyuntura de crisis y aprovecharon la oportunidad que surgió con la expansión comercial de las marcas. Restalia fue su primer cliente y luego vivieron muchos más y la proyección internacional.
Nuevo giro.
Tras afianzarse en el sector del retail, armando un equipo multidisciplinar de profesionales, la firma regresa a la arquitectura residencial y turística, impulsada por el resurgir inmobiliario.

Se trataba del proyecto de cervecería La Sureña de Metropol Parasol, un emplazamiento singular que supieron resolver. A partir de ahí vinieron más trabajos y otras marcas llamaron a su puerta. Además de todas las de Restalia (100 Montaditos y TGB, también), Costa Coffee, Ribbs, Pans & Company o Gambrinus, entre otras.

Subidos a este aluvión, Novarquia no solo sobrevoló la crisis, sino que creció en el mercado nacional y empezó a coger proyección internacional acompañando la expansión de las franquicias españolas. «Empezamos el primer año con 14 proyectos, el segundo llegamos a 30, el tercero a 60 y ya estamos en 100 al año, superando los 450 en todo el periodo», apuntan.

En paralelo, la firma fue creando una sólida estructura, que tiene su base en Sevilla, donde trabaja un equipo multidisciplinar de 24 personas, formado por arquitectos, ingenieros, aparejadores, diseñadores y financieros. Además, Novarquia tiene dos oficinas asociadas en Barcelona y Bilbao y un estudio en Roma.

«Nos hemos adaptado muy bien al mercado de las marcas y el retail. Nos ha sido muy provechoso y seguiremos trabajando en él. Nos ha ayudado a configurar un equipo ágil, acostumbrado a gestionar de forma rápida, ya que hemos llegado a abrir más de 100 locales en un año. Eso requiere ser muy metódico y organizado y nos permite volver muy reforzados a nuestro mercado natural, que es el de la arquitectura residencial y turística», explican.

De esta forma, la compañía quiere aprovechar ahora el resurgir de la construcción y la promoción inmobiliarias. «Ofrecemos nuestra estructura a los nuevos promotores, que hoy externalizan muchos servicios que nosotros sabemos hacer y buscan equipos eficientes y ágiles».

En este nuevo mercado, Novarquia está ya haciendo un hotel en el centro de Sevilla, además de varias promociones de viviendas y una residencia de estudiantes de grandes dimensiones en la capital hispalense. «Hemos vuelto a nuestro origen», proclaman los arquitectos sevillanos.

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