El Milagrito estrena fábrica para abarcar el mercado nacional

María Castro Molera, gerente de la empresa, muestra un pulverizador del producto en la nueva factoría. / Sur

El fabricante sevillano del desengrasante de multiusos de la botella fucsia, Fabrienvaf Nuca, cuadruplicará su producción, hasta los 80.000 litros diarios, ante el aumento de la demanda

E. FREIRE

Miguel Castro Jiménez inventó en los años 80 la fórmula de El Milagrito, conocido por la coletilla publicitaria «y mancha que te quito». Familiarizado desde niño con los productos químicos de la droguería de su madre, que por entonces se vendían al peso, se le ocurrió envasarlos en bolsas de papel. Una casa del barrio sevillano del Cerro del Águila fue la primera sede de la empresa familiar, Fabrienvaf Nuca, que nació en los 60 como mera envasadora, hasta que se trasladó a unas nuevas instalaciones en Gelves y se convirtió en fabricante. El negocio creció y llegó a ofrecer un catálogo de 300 referencias, entre ellas el desengrasante, que se lanzó con la marca Nuca Max.

La empresa

La fórmula.
El Milagrito ha cumplido ya 27 años. Su fórmula secreta lleva cinco ingredientes químicos combinados en una proporción justa para que el quitagrasas no sea corrosivo y pueda utilizarse en múltiples materiales, desde el mármol al plástico o los tejidos.
Inversión.
La empresa de la familia Castro está ya pilotada por la segunda generación. Está en pleno traslado a una nueva planta en el Polígono Carretera La Isla de Dos Hermanas, tras una inversión de 1,5 millones. Las ventas de El Milagrito se duplicaron en 2016 y rondan los 3 millones.

«Los consumidores de Huelva empezaron a llamarlo El Milagrito y así es como ha llegado a su nombre actual, Nuca Max el Milagrito», recuerda María Castro, hija del fundador y gerente de la firma. «La fórmula contiene cinco ingredientes mezclados en la proporción justa para que no sea corrosivo y pueda utilizarse como quitagrasas en cualquier material, sea suelos, acero inoxidable, plásticos, cristales o ropa», explica.

En el año 2000, María y dos de sus cuatro hermanos tomaron el relevo en la empresa familiar sin mucho acierto. «En 2005 me quedé sola, y aunque también tuve ganas de abandonar, decidí quedarme para que no se perdiera el legado de mi padre, dándole la vuelta al negocio. Aposté por un solo producto, el desengrasante, y le dediqué todo mi esfuerzo y los pocos recursos disponibles, cambiando el color del envase, la etiqueta... Fue un acierto».

El éxito de ventas ha desbordado la capacidad de su fábrica del Polígono El Parral, de Dos Hermanas, lo que ha forzado el traslado de la producción a una nueva planta en el Polígono Carretera de La Isla, donde cuadruplicará su producción, hasta llegar a 80.000 litros diarios, a partir de 2018.

«Estaremos totalmente instalados antes del 31 de diciembre. Esperamos un boom de las ventas porque a partir de octubre arrancará una campaña a escala nacional en televisión», anuncia la gerente, que de nuevo vuelve a estar acompañada en las tareas de gestión por su dos hermanos, Miguel y Javier. La nueva fábrica tendrá tres turnos de trabajo para mantener la producción las 24 horas. El proceso está totalmente automatizado, tras una inversión de 1,5 millones.

En 2016, Fabrienvaf duplicó su volumen de negocio, hasta rozar los 3 millones de euros. El producto se distribuye a través de grandes cadenas como Hipercor, Carrefour, MAS, o mayoristas como Hermanos Ayala y Cash Sevilla. Además del mercado español, ha iniciado su penetración en Portugal y planea su expansión internacional.

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