¿Qué implica el cambio de sede de San Miguel de Cataluña a Málaga?

La fábrica de San Miguel en Málaga abrió en 1966. / Salvador Salas

La decisión de la cervecera, como la de CaixaBank o Sabadell, no va a tener implicaciones sobre la producción o la plantilla

Nuria Triguero
NURIA TRIGUEROMálaga

El cambio de sede social realizado por Cervezas San Miguel SLU no tendrá efectos productivos, según han aclarado sus responsables. Todas las fábricas pertenecientes al Grupo Mahou seguirán trabajando como hasta ahora, incluida la de Lérida. La decisión tampoco implica que se traslade a Málaga el equipo directivo de la mencionada sociedad. La fábrica malagueña seguirá dirigida por José Manuel Huesa y continuará con su ritmo de producción habitual. Entonces, ¿qué implica un cambio de sede social? Según explica Pedro Fernández, abogado especialista en derecho tributario y socio del bufete Garrigues en Málaga, es una decisión que las empresas catalanas están tomando ante la eventualidad de una declaración de independencia para asegurarse de que permanecen bajo el paraguas de la legislación española y europea. Pero no implica –a no ser que la compañía así lo decida– ningún cambio a efectos productivos o laborales.

Este cambio tampoco supondrá un beneficio para la ciudad o la región a nivel de ingresos fiscales, ya que el Impuesto sobre Sociedades es un tributo estatal, recaudado y gestionado por la Agencia Tributaria dependiente del Ministerio de Hacienda, y se paga por igual con independencia de la comunidad autónoma en la que las compañías tengan su domicilio social y fiscal. Otros impuestos locales y autonómicos, como el Impuesto de Actividades Económicas o el Impuesto de Bienes Inmuebles, están más relacionados con los bienes físicos de las empresas que con su domicilio social y, por lo tanto, se pagan donde se sitúan los centros de producción.

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