Un fallo informático atasca durante horas decenas de aeropuertos en todo el mundo

Decenas de pasajeros aguardan noticias de sus vuelos en el aeropuerto australiano de Melbourne. :: r. c.

Ni la red de AENA ni las aerolíneas españolas se vieron afectadas por la caída en los sistemas del proveedor Amadeus

J. A. BRAVO MADRID.

El rápido desarrollo de las tecnologías de la comunicación ha logrado un mundo más conectado pero eso, en algunas ocasiones, también tiene sus riesgos. Le pasó a British Airways a finales de mayo, cuando un fallo en cadena de sus sistemas informáticos afectó a cerca de 78.000 pasajeros. Ayer se repitió una situación parecida en decenas de aeropuertos de todo el mundo y en varias de las grandes aerolíneas.

En esta ocasión el problema se dio en el 'software' denominado Altea, que la compañía Amadeus (uno de los proveedores más importantes de soluciones tecnológicas para la industria del viaje) utiliza para facilitar las reservas y la facturación de equipaje en más de un centenar de aerolíneas de diferentes nacionalidades y también distintos aeropuertos, al menos más de una treintena de tamaño medio y grande. Dichos sistemas registraron numerosos fallos durante toda la mañana, según fuentes del sector, aunque la empresa trató de restarle importancia afirmando que «algunos clientes» habían «experimentado complicaciones en distintos servicios»,.

Pero en aeropuertos de todo el mundo, desde Europa -los dos principales de Londres y el mayor de París, además de Munich y Zurich, entre otras ciudades- hasta Estados Unidos -el de Washington-, África -Johanesburgo-, Asia -Singapur y Hong Kong- y Oceanía -Melbourne y Sidney-, miles de personas veían cómo sus vuelos se iban retrasando poco a poco sin una solución clara y en una especie de efecto dominó internacional. Entre los más afectados estaban los clientes de compañías aéreas tan importantes como la referida British y Qatar Airways, fundamentalmente, además de pasajeros de Air France-KLM, la alemana Lufthansa y la australiana Qantas.

Las demoras no fueron lo mismo en todos los lugares, incluso en algunos pudieron subsanarse en poco más de treinta minutos con sistemas alternativos mientras en otros se prolongaban varias horas. Más de seis tardó Amadeus en lograr que sus sistemas volvieran a operar con «total normalidad», aunque la recuperación de los servicios fue «gradual» y los técnicos se mantendrán en alerta durante los próximos días.

El impedimento general para que los aviones pudieran despegar es que el 'software' de Amadeus no permitía registrar a los pasajeros. Por eso, desde los aeropuertos insistían en que era un «fallo global» ajeno a su competencia y que el problema lo estaban sufriendo directamente las aerolíneas clientes de ese operador.

Mientras tanto, sin embargo, en España todo funcionaba «con normalidad» y las incidencias registradas no pasaban de ser las de cualquier jornada normal, según fuentes aeroportuarias. El motivo era que compañías como Iberia, Vueling y Air Europa recurren a un sistema distinto -en el caso de la primera, desarrolló uno propio hace años- para gestionar sus reservas y los equipajes.

Cuatro meses atrás

Amadeus, por su parte, no abundó en detalles sobre el origen del fallo informático ni tampoco en su alcance real, aunque sí pidió «disculpas por los inconvenientes que pudo causar». La imagen recordaba lo ocurrido hace ahora cuatro meses con British Airways en decenas de aeropuertos, pues todavía hoy tampoco está claro por qué se originó el fallo en su red tecnológica, rodeado a su vez de poca claridad en las explicaciones y de unos perjuicios económicos que se llegaron a estimar entonces en más de 110 millones de euros.

La normativa europea solo contempla como «incidencias indemnizables», aparte de cancelaciones y problemas de 'overbooking, los retrasos de más de tres horas por causas no «extraordinarias» (huelgas, meteorología, etc.). Pero solo un 1% de los clientes termina recibiendo la compensación que les correspondería, según los portales especializados.

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