El ‘big data’ se alía con los hoteles independientes y pequeñas cadenas

Enrique Álvarez, socio fundador de Praim Hotels, en uno de sus hoteles. / SUR

Praim Hotels desarrolla un sistema de análisis digital para adaptar los precios a las características diarias de la oferta y la demanda

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

La tecnología se ha instalado en el mundo económico de forma permanente. A veces es fácil distinguir a simple vista los cambios que ésta produce al instalarse en un modelo de negocio –por ejemplo, a la hora de pagar a través del teléfono móvil–. Sin embargo, existen otras alteraciones que funcionan por debajo de la piel del tejido empresarial, ajenas a los ojos de los consumidores, pero no por ello carecen de importancia, sino todo lo contrario. Por lo general, los cambios más sustanciales son aquellos que no se pueden ver, y ese es el caso de la tecnología desarrollada por Praim Hotels, un sistema de gestión digital de precios que nació en Mérida y lleva seis meses luchando por hacerse un hueco en la Costa del Sol, donde se han instalado en el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA).

Los datos del hotel se cotejan con otros ajenos a él, como la climatología o eventos cercanos

La idea de crear Praim Hotels nació por las ganas de Enrique Álvarez de hacer frente a las grandes cadenas hoteleras. Álvarez es propietario de un pequeño hotel independiente en Mérida, y durante la crisis decidió «aplicar la tecnología para distinguirme». Primero se centró en la que se puede ver, y convirtió el alojamiento en una experiencia digital gracias a la domótica. Pero, al cabo de un tiempo, decidió ir más allá e incorporar el uso de software para gestionar los precios, algo que ya hacen los gigantes del ocio desde hace años. Tras este salto, decidió crear Praim Hotels, un servicio para otros hoteles como el de Mérida, que quieran formar parte del conocido como ‘check-in online’ de forma autónoma.

El mecanismo es aparentemente sencillo y, para explicarlo, Álvarez recurre al símil de las compañías aéreas: «Desde hace mucho tiempo, el precio de un billete de avión cambia en función del día y la hora en la que se haga la reserva». Este proceso es el que ofrece Praim a sus clientes, de forma externa y sin alteraciones en la gestión, ya que se integra en las herramientas con las que ya cuenta el hotelero. Pero, ¿cómo funciona este sistema de alternancia de precios?

Un programa informático analiza el comportamiento de la competencia y adapta los precios

Todo es gracias al conocido como ‘big data’, es decir, al análisis sistemático de una gran cantidad de datos que permiten realizar acciones predictivas con un alto grado de acierto. Praim Hotels utiliza varios programas informáticos con diferentes funciones concretas que les permite llevar a cabo este estudio conjunto. «Algunos de estos ‘softwares’ se dedican a analizar la demanda del cliente», explica Álvarez. Otros, por ejemplo, desgajan el histórico de afluencia del hotel y establece parámetros de comportamiento en ese lugar concreto en cada fecha del año. Los resultados obtenidos se cotejan de forma simultánea con otros datos ajenos al hotel que afectan al comportamiento de los clientes, como la climatología. Todo esto se utiliza para adecuar los precios: «Si por ejemplo hay una ola de calor, los precios se mueven; si hay un concierto se pueden recalificar a la alza».

Otro elemento muy importante y que sin duda define el entorno de un cliente de Praim Hotels es su competencia. Mediante otro programa informático, los asesores son capaces de estudiar el ecosistema competitivo del hotel y adaptar la oferta en función del comportamiento del resto de los establecimientos cercanos.

Álvarez asegura que se trata de dar «con el precio adecuado», que no siempre es el más caro ni el más barato». Aunque su empresa lleva funcionando más de cuatro años y ya tienen clientes en diferentes partes de España, reconoce que es «complicado y tedioso» hacer entender a los empresarios la importancia de este sistema y sus ventajas. «Al fin y al cabo estás dejando los precios, que son lo más delicado de un hotel en manos de un ordenador». Por ello, apunta a la necesidad de «un cambio de mentalidad», y por ello se han instalado en la Costa del Sol, «por la abundancia de hoteles que pueden estar necesitados de estos servicios».

Álvarez considera que este sistema, conocido en los círculos del eCommerce como ‘Revenue system’, es el futuro y que se aplicará a todos los negocios, no sólo a la industria hotelera: «En algún momento, y quiero decir dentro de pocos años», todos los productos se adaptarán automáticamente a la oferta y la demanda».

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