Cuatro décadas de 'espíritu Fujitsu' en Málaga

Los responsables de la fábrica guiaron a las autoridades, encabezadas por Susana Díaz y De la Torre, por las instalaciones/Fernando González
Los responsables de la fábrica guiaron a las autoridades, encabezadas por Susana Díaz y De la Torre, por las instalaciones / Fernando González

El referente de la industria electrónica malagueña cumple 40 años con récord de facturación y anuncio de inversiones millonarias

Nuria Triguero
NURIA TRIGUERO

Fujitsu Ten España, que es el nombre completo de la que todo el mundo conoce como «fábrica de Fujitsu», celebró ayer su cuadragésimo aniversario con una ceremonia a la japonesa –es decir, milimétricamente preparada y ejecutada– a la que no faltó nadie: ni las autoridades, encabezadas por la presidenta de la Junta, Susana Díaz; el consejero de Empleo, Javier Carnero; y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ni accionistas, clientes o empleados, tanto actuales como antiguos. La factoría cumple cuarenta años en plena forma: alcanzó en el último ejercicio un récord de facturación de más de 195 millones de euros, su plantilla está en 543 empleados y se prepara para inversiones por valor de 10 millones en los próximos cinco años.

Esta histórica fecha coincide con un cambio accionarial, puesto que el principal accionista de la fábrica, Fujitsu Ten, adoptará el nombre de Denso Ten en octubre. Esto se debe a una transacción pactada hace un año entre los tres accionistas de Fujitsu Ten: Fujitsu, que tenía un 55%; Toyota, con otro 35%, y Denso, con un 10%. A partir del mes que viene, Denso aumentará su participación hasta el 51% y Fujitsu se quedará con un 14%. No obstante, la fábrica de Málaga conservará su nombre por el momento, ya que pertenece en un 55% a Fujitsu Ten y en un 45% a Fujitsu. El presidente de Fujitsu Ten, Akira Yamanaka, aseguró con este cambio «nuestro negocio de automoción se verá impulsado».

En la ceremonia de ayer se rememoró la historia de Fujitsu en Málaga, marcada por las dificultades y por un espíritu de superación que siempre ha acabado venciendo. Fernando Pérez, antiguo directivo y asesor de la fábrica, lo denominó «el espíritu Fujitsu, que se resume en que no nos rendimos nunca», y rememoró los dos momentos más críticos. Por un lado, las inundaciones del 89, que provocaron pérdidas por valor de 2.000 millones de pesetas que «habrían hecho cerrar a cualquier empresa» y fueron una ocasión para comprobar «la solidaridad de los trabajadores, que pusieron a salvo la maquinaria como si fueran muebles de su casa». Por otro, la crisis tecnológica del año 92. «Todas las multinacionales cerraban sus fábricas en España pero el máximo responsable de la compañía buscó con tesón la manera de mantener su compromiso con los empleados de Málaga, encontrando a Fujitsu Ten como aliado para la entrada en el sector de la automoción», narró Pérez.

La fabricación de componentes electrónicos para automóviles ha ido ganando peso hasta hoy, cuando ya es la principal línea de negocio, aunque se siguen produciendo también otros dispositivos, como cajeros automáticos. Los directivos de Fujitsu ensalzaron el papel de los trabajadores en la evolución protagonizada por la planta, considerada la más productiva y eficiente de su división en Europa. «Tenemos un comité de empresa que no lo tiene ninguna otra empresa. Todos los problemas los solucionamos aquí, hablando, nunca en los juzgados. Somos los reyes del diálogo», afirmó Pérez. «El crecimiento de Fujitsu Ten España es el resultado del esfuerzo diario de nuestros empleados para llevar a cabo la transición de los productos a largo tiempo», afirmó Yamanaka. Prueba de la paz social que reina en la empresa es que CCOO envió un comunicado felicitándola por su aniversario y ensalzando su política laboral.

La planta, que tiene 543 empleados, recibirá inversiones por valor de 10 millones en los próximos cinco años

Por su parte, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, destacó la fábrica malagueña como un «ejemplo» de lo que tiene que ser la cuarta revolución industrial en Andalucía, donde la robotización «no debe ser una amenaza sino una oportunidad». También agradeció a Fujitsu el haber «confiado en Andalucía», pues «cuando se le da una oportunidad, esta tierra responde». El alcalde, Francisco de la Torre, destacó «ese espíritu de Fujitsu, esa forma de trabajar y satisfacer a los clientes, de crear buen clima de entendimiento y superar los conflictos, y conseguir, con esa mejora continua que, desde Málaga, seamos competitivos con cualquier planta del mundo».

Historia de Fujitsu en Málaga

La historia de Fujitsu en Málaga tiene un origen azaroso. En el año 1977, el franquista Instituto Nacional de Industria (INI) decidió crear una empresa de electrónica avanzada. Para ello, junto con CTNE (Compañía de Teléfonos Nacional de España) y un grupo de bancos, buscaron a un aliado extranjero: Fujitsu. Juntos constituyeron Secoinsa: Sociedad Española de Comunicaciones e Informática. La elección de la capital malagueña no fue fruto de un análisis sesudo precisamente: el ministro de Trabajo de entonces, José Solís, era de la localidad cordobesa de Cabra y se empeñó en poner la fábrica allí. Le tuvieron que convencer de que las precarias comunicaciones no permitían situar una industria de tal envergadura, así que se conformó con otra localización andaluza: Málaga.

Secoinsa, que nació con 47 trabajadores que fabricaban módems y computadoras, se convirtió después en Fujitsu Ten cuando el Estado salió de su accionariado. Se cumplen ahora 40 años de esa apuesta por la tecnología y la producción, en los que la fábrica ha ido cambiando de productos según la demanda del mercado: desde impresoras matriciales, pasando por televisores de plasma o cajeros automáticos, hasta equipos electrónicos para el automóvil. Y siempre dando beneficio.

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