Claves para gestionar el fin de un contrato con una franquicia

Los expertos recomiendan asesorarse antes de firmar el contrato para abrir un negocio. :: sur/
Los expertos recomiendan asesorarse antes de firmar el contrato para abrir un negocio. :: sur

La resolución de este tipo de relación es una fuente habitual de litigios y demandas, un desenlace que se podría evitar en opinión de los expertos en la materia

FERNANDO TORRES

Desde el año 2015, el número de franquicias en España ha crecido un 5,3%. Andalucía cuenta con casi 5.000 locales regentados por un franquiciado, siendo la cuarta comunidad autónoma más activa en este modelo, por detrás de Madrid, Cataluña y Comunidad Valenciana. Estos datos, aportados por la Asociación Española de Franquicias, dibujan la importancia de este modelo de creación y mantenimiento de negocios, que ha ganado peso durante la crisis por las facilidades que conlleva a la hora de arrancar la actividad.

Sin embargo, esta relación legal a veces finaliza de forma mucho más compleja de como empezó, y la resolución del contrato suele ser fuente de litigios y resoluciones judiciales. Los expertos del sector consideran que la única manera de evitar que lo que comenzó repleto de ilusión acabe en los juzgados es actuando antes de firmar, es decir, estudiando el contrato de forma preventiva.

Desde el despacho GVA & Atencia, la profesora de Derecho Mercantil en la Universidad de Málaga Inmaculada Solar recuerda que no existe un marco legal concreto que regule la relación entre franquiciador y franquiciado, por lo que el contrato que firman las dos partes es el elemento que regirá cualquier proceso legal como único marco al que atenerse. Por lo general, este contrato suele establecer que el traspaso del negocio no está autorizado sin supervisión de la franquicia, un punto a tener en cuenta a la hora de comenzar la aventura empresarial.

Uno de los socios de la consultora malagueña Musashi, Juan José Nogales, coincide con la profesora en la importancia del contrato, por lo que hace hincapié en la necesidad de estudiar el documento «a fondo» antes de dar ningún paso: «Siempre decimos que cuando alguien se mete en una franquicia deber hacerlo con garantías». Para ello, Nogales recomienda que el asesoramiento sea siempre «previo» a la firma del contrato, y que el futuro franquiciado haga «lo que sea necesario» para conocer si la franquicia funciona: «Es tan sencillo como coger el teléfono e ir llamando a otros establecimientos de la marca y preguntar cómo funciona».

En este sentido, el experto recuerda que la ley exige que el futuro miembro de la franquicia disponga del contrato «durante veinte días» antes del momento de la firma, para que esta se haga con pleno conocimiento de causa y consecuencia.

Tanto Nogales como Solar coinciden en que, al ser una relación legal regida casi exclusivamente por el contrato, no existen unas pautas concretas a la hora de disolver la relación. No obstante, señalan que en la mayoría de los casos, el antiguo franquiciado no puede seguir utilizando la marca de la franquicia, así como el material, los procesos de trabajo y los proveedores.

Falta de asesoramiento

Además, en muchos contratos se establece previamente que el empresario no podrá ejercer la misma actividad durante dos años una vez se rompa el contrato, porque se podría entender que el franquiciado ha estado tratando de reunir conocimientos, procedimientos y recursos para emprender su propio negocio de forma desleal.

Según la abogada, existen varios motivos «recurrentes» por los que se resuelve el contrato de la franquicia. El más habitual es que el franquiciado no pueda mantener los estándares de trabajo porque la propia empresa matriz no cumple con su promesa de asesoramiento. Coincide con ella de nuevo Nogales, que remarca que cuando esto no se cumple «es el trabajador el que empieza a sufrir las consecuencias».

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