Benjumea, a juicio por su indemnización en Abengoa

J. A. BRAVO

madrid. La Audiencia Nacional comienza hoy a juzgar al fundador y expresidente de Abengoa, Felipe Benjumea, y su antiguo 'número dos', Manuel Sánchez Ortega, por las indemnizaciones multimillonarias que percibieron en 2015 pese a dejar la empresa prácticamente en quiebra con un agujero que rozaba los 9.000 millones de euros. El primero se enfrenta a cinco años de cárcel, y el segundo a cuatro años y tres meses, por un presunto delito de administración desleal.

En el banquillo les acompañarán los tres consejeros que autorizaron el pago: Mercedes Gracia, Alicia Velarde y Antonio Fornielles, para quienes la Fiscalía solicita otros tres años y medio de prisión.

Asimismo, de ser condenados, deberían indemnizar a Abengoa de forma solidaria con Benjumea en 11,48 millones, y en otros 4,48 millones junto a Sánchez Ortega. Esas cantidades se corresponden con las polémicas compensaciones que los otrora presidente y consejero delegado recibieron al dejar la compañía.

En teoría, así estaba recogido en sus contratos si el «cese anticipado» era «por causas ajenas a la voluntad del consejero». El problema es que los acusados no han podido acreditar que fuera así. Benjumea dijo que su renuncia le había sido «impuesta por el sindicato de bancos aseguradores» del rescate, pero el presidente de Santander España, Rodrigo Echenique, testificó que no hubo exigencia sino «recomendación».

El fiscal le cree y afirma que nadie en Abengoa «les obligó o coaccionó» para irse. Fue voluntario e incluso pudieron seguir un tiempo como asesores, apunta para concluir que todo fue un plan «urdido» para «encubrir la realidad» y asegurar a los exjecutivos un retiro dorado.

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