La banca descuenta que ACS promoverá al final una contraoferta sobre Abertis

Uno de los peajes en Gerona de la autopista AP-7, cuya concesión está en manos de Abertis. :: r. townsend / EFE/
Uno de los peajes en Gerona de la autopista AP-7, cuya concesión está en manos de Abertis. :: r. townsend / EFE

El consejo de su filial alemana Hochtief se reúne el miércoles para resolver si servirá de ariete frente a Atlantia y discutir cómo financiarlo

J. A. BRAVO MADRID.

En estos días que tanto se habla de choque figurado de trenes en la política, también la economía puede vivir uno importante y precisamente a costa de una multinacional española con sede hasta esta semana en Cataluña. Es Abertis, uno de los principales grupos de concesiones de Europa e incluso del mundo, y la que mejor evolución ha tenido entre las grandes compañías cotizadas (Ibex-35) en el último año.

Se cumplen ahora cinco meses desde que la italiana Atlantia, uno de sus principales competidores, formalizara su interés por hacerse con, al menos, el 50% de sus acciones mediante una operación de adquisición pública (OPA) «amistosa». La oferta fue autorizada finalmente por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el lunes pasado y con ello se activaron los plazos. El primero, y más importante, es el de las posibles contraofertas.

El último día para hacerlo es el jueves próximo. Justo un día antes la constructora alemana Hochtief, filial del grupo ACS, ha convocado un consejo de administración muy esperado. Sobre la mesa la posibilidad de aprobar una OPA alternativa sobre Abertis. Eso sí, a priori resulta arriesgado que la primera, con una capitalización actual de 'solo' 9.002 millones de euros, pretenda 'comerse' a la segunda que vale 1,9 veces más, con un músculo bursátil cuantificado en 17.302 millones.

Para convencer a los inversores potenciales de que su proyecto no es una utopía, el presidente de ACS, Florentino Pérez, y su número dos, Marcelino Fernández Verdes, a la sazón consejero delegado de Hochtief, habían previsto una sociedad nueva -SPV o 'vehículo de propósito especial'- que conformaría con aquellos fondos de inversión interesados en acompañarles en este camino. Entre los que ha tanteado destacan Macquarie -especializado en infraestructuras y rival frecuente-, PSP e incluso algunas firmas soberanas de países asiáticos.

Sin embargo, según fuentes del sector, parece que ninguno habría dado el paso finalmente, como tampoco hicieron antes otras compañías que desde junio se han venido interesando por Abertis. Entre ellas figuran otra concesionaria de origen español (aunque controlada por fondos europeos), Globalvia, que fue sondeada por la banca JP Morgan, la constructora Ferrovial e incluso AENA, opción que desechó el Gobierno (controla el 51%) aunque mantiene su deseo de preservar la españolidad de Abertis por sus activos estratégicos en el país: las autopistas y los satélites de Hispasat.

Esa entrada en escena del gestor aeroportuario fue auspiciada por su segundo accionista, el fondo británico TCI (11,3%), interesado en ampliar sus inversiones. De hecho, Florentino Pérez también les tanteó como posible socio, aunque ellos han preferido al final otra vía. A través de varias adquisiciones se han hecho en poco más de dos semanas con el 2,7% de Abertis y su intención es vender al mejor postor.

Los viejos accionistas de la concesionaria española también están por esa labor. Tanto el fondo Capital Research (2,8%) como el Grupo Villar Mir (1,7%, tras ir diluyendo poco a poco el 19% que llegó a tener al comprar precisamente a ACS su parte) prevén acudir a la OPA de Atlantia, mientras el fondo Blackrock (3%) y la banca Lazard (3,5%) lo sopesan seriamente. Lo mismo hace Criteria (22,2%), la sociedad que aglutina las participaciones industriales que tenía La Caixa.

Pero su verdadero deseo es que haya contraoferta. No porque tengan especial apego a un posible comprador español, sino porque una guerra de OPAs calentaría de nuevo el valor de la acción. Eso ya ha ocurrido desde que el 15 de mayo Atlantia oficializara su propuesta de 16,5 euros por título. Así, al cierre del viernes valían ya 17,47 euros -casi en su máximo histórico-, con una apreciación cercana al 6%.

Mejorar la OPA

El consenso de los analistas descuenta ya que los italianos tendrán que mejorar su OPA, sobre todo en dinero contante, y aparte de lo que haga ACS. Su oferta está condicionada a que acuda al menos el 50% del capital social y también que, como mínimo, el 10,1% acepten un canje en acciones de la propia Atlantia.

No es que la multinacional no tenga financiación suficiente -cuentan con un crédito sindicado de una veintena de entidades por 11.868 millones, un margen de caja de 2.800 millones y una emisión de bonos a 10 años por otros 1.000 millones, además de las ventas de activos-, pero sí prefieren optimizar recursos. En su última junta de accionistas, su consejero delegado, Giovanni Castellucci, dijo que pensaban que tenían «las espaldas bien cubiertas».

En el mercado se apunta ahora un precio por acción de 18 euros -un 9% más que la propuesta de Atlantia-, lo que obligaría a Hochtief a un complicado encaje financiero para sustentar una contraoferta. Parte sería en acciones -ampliaría capital en, al menos, 7.500 millones y el peso de ACS caería del 72% actual al entorno del 40%- y en torno a un 60% en efectivo, para lo cual necesitaría de otro préstamo sindicado. La banca parece receptiva, e incluso -según algunos analistas- descontaría ya una OPA alternativa.

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