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Francisco Morales, tradición enel boom de la almendra

Francisco Morales.
Francisco Morales. / Sur
  • Esta saga de almendreros cordobeses está en el negocio desde el año 1910 en la aldea de Zamoranos, hoy cuna de uno de los primerosgrupos exportadores de frutos secos de España

Cuando Francisco Morales (67 años) era un mico, en su casa de Zamoranos, una aldea de Priego de Córdoba, las almendras se partían a mano, una a una. Más de cien mujeres realizaban esta tarea con un martillo. Fue su abuelo, José Mateo Morales, quien empezó, hace más de un siglo, comprando el fruto seco a los agricultores de la zona, que vendía, tal cual, a las turroneras. Su padre dio un paso más y las descascaraba y Francisco, ya en los años 70, aportó más valor con un segundo proceso mecánico de repelado que impulsó la industrialización de la empresa familiar.

«Mi padre me transmitió el gusanillo», recuerda el empresario, que se precia de no coger nunca vacaciones. Francisco Morales viaja ahora con sus tres hijas a California, la primera zona almendrera del mundo, para enseñarles el negocio. «Hace treinta años recorría las fincas de los agricultores americanos con un mapa y sin saber una palabra de inglés; me he perdido muchas veces en San Francisco, pero ya conozco la zona como la palma de la mano. Ahora mis hijas llevan su Tomtom», bromea quien ha sido el artífice de la expansión de Almendras Morales, hoy uno de los primeros grupos exportadores de frutos secos de España, que en los últimos años ha entrado también en el vino y el aceite de oliva.

Pero la esencia de los Morales es la almendra. Esta actividad reporta al grupo unas ventas de 140 millones de euros, un negocio que se ha disparado por el encarecimiento del precio del producto en los últimos años, escalada que está alentando una gran proliferación de plantaciones de almendros. La empresa cordobesa comercializa 30 millones de kilos de pipa nacional y 6 millones de producto de California ya partido. El 80% de sus ventas está en el exterior, principalmente en Alemania, Francia e Italia. «Vendemos las almendras a la industria del turrón y el mazapán y a distribuidores de todo el mundo, principalmente en formato de mil kilos», explica. La empresa acaba de construir una nueva factoría en Zamoranos, con tecnología de última generación, y tiene otras dos plantas en Villamalea (Albacete) y el norte de Portugal.

«También somos agricultores», añade el empresario, que destaca su apuesta por las plantaciones de almendros en ecológico. En colaboración con el Instituto de Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) de Córdoba, Almendras Morales tiene un campo de experimentación de 40 hectáreas en Martos con 45 variedades de almendros. «Con la investigación queremos orientar a los agricultores sobre cuáles son las más rentables. Excepto la marcona, que es la mejor almendra del mundo, y la largueta, los precios de las otras variedades son similares, pero el productor tiene que conocer cuáles dan más rendimiento».