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Caché prepara el relanzamiento de zapatos Yanko

Pedro Galindo, junto a su hermano José Antonio, está al frente de la gestión de la empresa.
Pedro Galindo, junto a su hermano José Antonio, está al frente de la gestión de la empresa. / SUR
  • La empresa marroquinera acaba de estrenar su segunda fábrica en Ubrique y tiene talleres en Elda y Mallorca. Su nueva apuesta es abrir el canal online al mercado internacional

El 80% de las pieles que utiliza Caché Artesano para confeccionar sus zapatos, bolsos o artículos de marroquinería es de origen vacuno, pero esta empresa ubriqueña puede ir más allá y trabajar con material exótico y exclusivo, como la serpiente, el cocodrilo francés, el lagarto o el avestruz. «Son ediciones especiales que fabricamos a demanda del cliente. Hay quien nos pide bolsos de serpiente original que pueden costar hasta 4.000 euros en el mercado», explica Pedro Galindo, hijo del fundador de la empresa, que junto a su hermano José Antonio está ya al frente de la gestión.

El progenitor, del que ha heredado el nombre, se ha situado en la trastienda del negocio que forjó tras aprender el oficio desde muy niño, trabajando en los tradicionales talleres de marroquinería de Ubrique. En 1975 decidió establecerse por su cuenta y poco después nació Caché Artesano, un grupo que hoy factura más de 20 millones de euros y da empleo a unas 400 personas.

Acaba de abrir su segunda fábrica en el municipio de la Sierra de Cádiz, en la que ha implantado últimas tecnologías hasta donde permite la artesanía: «No hay ninguna máquina que haga lo que la experiencia de los artesanos de toda la vida y que garantice el resultado que conseguimos en nuestros artículos, que no tienen nada que envidiar a los de fabricación italiana o francesa, aunque poco a poco Ubrique va haciéndose un hueco en el panorama mundial de la moda», subraya el empresario.

Hace diez años Caché compró Yanko, una de las firmas de zapato masculino de alta gama más famosas del mundo, que tiene un pequeño taller en la localidad mallorquina de Inca. Tras una buena aceptación en el mercado asiático (Japón y Corea del sur), Caché se propone dar el salto a América con esta marca emblemática, que prevé relanzar en el plazo de dos años.

La firma gaditana tiene una filial, Elbel, en otra cuna de la artesanía en piel, la localidad alicantina de Elda, donde fabrica zapatos de salón y botas altas de señora y espadrilles (calzado con suela de esparto).

Con esta amplia estructura, la actividad del grupo ha crecido con un doble enfoque: por un lado, la fabricación para firmas internacionales, que por contratos de confidencialidad no se desvelan; y, por otro, el diseño, confección y comercialización de sus marcas propias (Daviletto, Yanko y Caché) y de otras bajo licencia de conocidas firmas como El Caballo, Guy Laroche o Pierre Cardin.

«Daviletto es la marca con la que empezó mi padre y ahora estamos apostando mucho por la tienda online. La inauguramos en junio y ya la estamos perfilando para abrirla al mercado internacional».