Wake Up: tecnología y pedagogía se alían en un nuevo centro de educación infantil

Elena Portillo en la 'Sala Mágica' de Wake Up, un nuevo centro de educación infantil. /F. Torres
Elena Portillo en la 'Sala Mágica' de Wake Up, un nuevo centro de educación infantil. / F. Torres

La escuela, especializada en estimulación temprana, cuenta con una sala sensorial preparada para responder a diferentes estímulos, única de este tipo de Andalucía

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Entre las oficinas de Teatinos hay un local que destaca por el colorido de su fachada. Se trata de la recién creada escuela infantil Wake Up, un centro innovador por sus métodos y también por su equipamiento. Elena Portillo es la responsable de este proyecto, que nació el pasado diciembre y todavía no ha cumplido un mes de vida, aunque no le falta ningún detalle -ni tampoco alumnos, que ya han empezado a llegar pese a la escasa difusión del centro-. Entre los más de 748 metros con los que cuenta el espacio, hay un lugar que hace que Wake Up sea pionero en Andalucía: su 'Sala Mágica'.

Esta habitación está llena de sensores, botones que hacen que todo cambie de color y una pantalla gigante que reacciona a diferentes estímulos y permite crear escenarios de múltiples características. Desde tubos de fibra óptica hasta un cilindro del que emanan burbujas, pasando por una piscina de bolas y un dado con seis colores -que al caer al suelo hace que toda la sala cambie de color-, todo está conectado para trabajar mediante los diferentes métodos de estimulación temprana que se emplean en Wake Up.

La empresa

90
Wake Up tiene capacidad para trabajar con noventa alumnos, aunque actualmente solo hay diez, ya que ha abierto con el curso escolar ya iniciado.
10
La escuela contará con diez personas en plantilla. De momento hay cuatro educadoras trabajando.
748
El centro cuenta con 748 metros cuadrados, 35o interiores y el resto de terraza

Una de las principales guías que Portillo ha seguido para concebir el centro es el método de aprendizaje de Glendomann, que parte de «ciertos ejercicios que inciden en las conexiones neuronales», explica a este periódico en su despacho. Así, algo tan simple como el gateo, que gracias al uso compartido de los dos hemisferios cerebrales favorece la aparición de mielina, se trabaja de una forma dirigida y coordinada para que en los primeros años los niños refuercen el desarrollo neuronal.

De igual manera se fomenta la braquiación -movimiento de los brazos para desplazarse de un agarre a otro, similar a lo que los primates hacen de rama en rama-, mediante una serie de actividades en una escalera diseñada para ello específicamente.

Otra de las bases de Wake Up es la teoría de las inteligencias múltiples, de Howard Gardner: «Los niños tienen una serie de capacidades más desarrolladas que otras; lo que hacemos es trabajar las que menos dominan mediante las que hacen que se sientan más cómodos». Así, a un niño «de letras» se le transmiten los conocimientos matemáticos mediante técnicas relacionadas con el campo contrario -por ejemplo, con un cuento-, y viceversa.

Esta teoría se ha implementado en muchos colegios de diferente titularidad a lo largo de los últimos años, y aunque se suele comenzar a desarrollar en la fase infantil, según explica Portillo, es método que suele alterar el plan educativo del centro por su efectividad. La educadora explica que si los niños pasan por un centro como Wake Up, «lo ideal es que continúen formándose en centros con este tipo de sistemas educativos».

De ingeniera en Ericsson a emprendedora en educación

Dos elementos se cruzaron en la vida de Elena Portillo, creadora de Wake Up, para decidir lanzarse a desarrollar el proyecto. Antes trabajaba como ingeniero en telecomunicacines para diferentes compañías, una de ellas –la última–, Ericsson. Haciendo labores de consultora de proyectos recorrió medio mundo, pero siempre con la sensación «de trabajar para otra persona».

Fue entonces cuando nació su hija Elena, que actualmente tiene cuatro años, y empezó a estudiar diferentes métodos de estimulación temprana, neurociencia y un sinfin de opciones pedagógicas.

Las ganas de ser su propia jefa se juntaron así con la pasión que descubrió por la docencia, y nació Wake Up. Según explica, su formación como ingeniero es esencial para que se entienda este proyecto, muy vinculado a las nuevas tecnologías y a su propia experiencia.

El centro cuenta con 350 metros interiores y 398 de terraza ajardinada -algo «obligatorio» para educar mediante estos métodos-, en la que hay un espacio reservado para un pequeño huerto en el que los niños pueden jugar.

Noventa alumnos

Una vez el centro esté funcionando a pleno rendimiento, contará con noventa alumnos. El lugar escogido no es Teatinos por casualidad. «Buscaba la posibilidad de tener terraza, y además es una de las zonas que más nacimientos tiene en Málaga». Actualmente sólo hay diez alumnos gateando en Wake Up, por lo que la plantilla está compuesta por cuatro educadoras (certificadas para trabajar con estos métodos). «La idea es que cuando estemos completos seamos diez trabajadoras», apunta la empresaria.

Aunque todavía está aterrizando, la intención de Portillo es «expandir» Wake Up, en principio por Málaga. Para ello, está implementando en un plan comercial de bajo presupuesto pero en búsqueda de un alto impacto. Además de valerse de las redes sociales y de algunas estrategias clásicas como el buzoneo, Portillo está desarrollando e impartiendo talleres gratuitos para que la gente pueda asomarse al nuevo método y conocer de primera mano el centro de educación infantil.

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