El reto de innovar en la industria alimentaria con la cultura del alga

Una de las presentaciones del producto durante el programa nutricional de PepsiCo.
Una de las presentaciones del producto durante el programa nutricional de PepsiCo. / SUR

Divingmar recolecta kombu desde Rusia para toda España

Fernando Torres
FERNANDO TORRESMálaga

La industria alimentaria es una de las más potentes y firmes del tejido global. Miles de empresas invierten cada año millones de euros en mejorar sus productos para ofrecer garantías nutricionales, mejores precios y mayores posibilidades de distribución. En Málaga, la joven compañía Divingmar ha decidido arriesgar e innovar para dar un soplo de aire fresco a este mercado. Mediante un tipo de alga laminaria japónica, conocida como kombu, han conseguido crear un producto complementario y saludable, con el que pretenden, además, sustituir determinados aditivos y potenciadores químicos del sabor.

Este concepto les ha llevado a ser finalistas del programa de nutrición desarrollado por Pepsi, con una dotación de 25.000 euros y un proceso de formación por parte de mentores de la multinacional americana. En total, en este concurso participaron 130 empresas, y han sido seleccionadas ocho para la fase final –ellos son los únicos españoles–. Dentro de seis meses, Divingmar podrá ser la ganadora absoluta, lo que supondría un gran impulso para cumplir sus objetivos. Entre los valores que destacó Pepsi para escoger a los malagueños se encuentran «la originalidad de los productos y el enfoque emprendedor de la actividad empresarial».

Este proyecto tiene una parte de actitud soñadora e inconformista. Juan García Arrabal, del departamento contable y financiero, explicó a SUR que la finalidad de este proceso es «sustituir muchos elementos químicos por componentes naturales extraídos del alga». Para ello, el departamento de I+D de la empresa no cesa en sus investigaciones con las que desgranar esta «infinita» fuente de valores nutricionales.

Divingmar ofrece, dentro de su catálogo, el alga como tal para ensaladas y otros platos elaborados –Mercadona introducirá en una de sus ensaladas este ingrediente–, pero su fuerte y el futuro más prometedor de la empresa es el sustrato, todavía en fase de desarrollo. «Introducir este ingrediente en la industria alimenticia hará cualquier producto mucho más natural, ya que permite potenciar el sabor y darle aroma sin químicos, además de reducir en un 40% las y sales y azúcares añadidos».

El alga kombu es conocida como un superalimento, por lo que las posibilidades son inagotables. Hasta ahora, sólo el mercado japonés ha desarrollado este producto, pero únicamente para autoconsumo, ya que es considerado un elemento fundamenta para la dieta nipona. Por lo cual, Divingmar está dando un salto al vacío, ya que la cultura del alga en occidente «no está arraigada». Pese a ello, ya han entablado contactos con distribuidores en Italia y Francia, que ya están demandando pequeñas cantidades para su venta. Además, varios cocineros de Málaga ya se han interesado en experimentar con el ingrediente para crear nuevos platos y recetas.

Pepsi, una vez conoció el proyecto, les pidió una serie de muestras con las que experimentar en su propio departamento de investigación:«El futuro de los refrescos pasa por una alternativa a los azúcares que se emplean actualmente, ya que están muy mal vistos y no concuerdan con las tendencias sanitarias de hoy en día».

Gran desconocida

El concepto superalimento es, todavía, un desconocido en el sector. Básicamente, este tipo de algas, posee unas grandes cualidades organolépticas que permiten que sea un complemento sanador dentro de cualquier dieta. Su alto nivel de proteínas, sales minerales y vitaminas lo convierten en una gran oportunidad industrial, a falta de hacer que los grandes agentes de la industria decidan incluirla entre sus herramientas.

El principal motivo de las cualidades del alga kombu reside en la calidad del agua donde crece. Divingmar explota el fondo marino de la isla de Sakhalin, entre Japón y Rusia. El proceso de recolección se hace de forma manual, mediante buzos especializados en el proceso. Además, se trata de una actividad «totalmente sostenible y respetuosa con el medio ambiente», ya que las algas son silvestres y sólo se trabaja en el 2% del terreno. «Cuando se recoge en una zona, se deja intacta durante dos años para no saturar el ecosistema». El kombu crece en bosques submarinos con ramas de hasta tres metros de largo y de un grosor carnoso.

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