Las pymes malagueñas superan barreras para abrirse hueco en el 'e-commerce'

Las empresas tradicionales tratan de adaptarse al comercio electrónico, que crece cada trimestre y en el que muchas compañías se han especializado. :: a. g.

Las empresas malagueñas sortean la falta de personal especializado y preparación técnica y sus carencias logísticas y económicas para poner a la venta 'online' productos y servicios

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Casi la mitad de los internautas realizan compras 'on line', según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, que prevé que la cifra aumente de forma considerable en los próximos años. No es de extrañar, por tanto, que el sector del comercio electrónico encadene varios trimestres al alza, con crecimientos que en ocasiones superan el 20 por ciento. El momento dulce que atraviesa el 'e-commerce', llamado a servirse un buen trozo del pastel del comercio tradicional, contrasta con las carencias en materia digital de las pequeñas y medianas empresas, cuyo salto a las tiendas 'on line' se ve frenado por la imposibilidad de realizar las inversiones necesarias y por la falta de preparación y personal para llevar a cabo la adaptación tecnológica de sus negocios.

Sobre el papel, abrir una tienda 'online' es sencillo e incluso barato. Internet, como gran ventana al mundo, permite internacionalizar empresas mediante un simple golpe de ratón. Pero la realidad es otra, al menos para las millones de empresas que tratan de modernizar su forma de venta y se lanzan al comercio electrónico. Fernando Muñoz, de la solicitada agencia SEO Señor Muñoz, explica la trampa en que cada día caen miles de pymes: «El concepto de que Internet es gratis ha hecho mucho daño a la hora de conceptuar los negocios 'online'. No es un canal que dé beneficios sin que antes se aporte inversión. La mayoría de empresarios cree que montando una tienda 'online', que cuesta unos mil o dos mil euros, ya está todo hecho. Pero en realidad es ahí cuando empieza el trabajo».

Una tienda en Internet sin tráfico es lo más parecido a un negocio físico situado en una esquina por donde nadie pasa; está condenada al fracaso. Es entonces cuando entran en juego la promoción en redes sociales, los contenidos o el posicionamiento en buscadores como Google, entre otras herramientas necesarias para sacar a flote el comercio electrónico de una empresa. Y no es un proceso barato. Desde Señor Muñoz ponen como ejemplo un negocio de frutas y verduras que implante una tienda 'online'. La palabra 'aguacate', por elegir un producto, tiene un coste de cinco céntimos por visita, pero no todos los usuarios que buscan 'aguacate' en Internet quieren comprarlos, de modo que habría que afinar los criterios hasta la combinación «comprar aguacate», que cuesta 14 céntimos por visita. «Parece rentable pagar 14 céntimos por cada venta, pero la conversión media del tráfico en compras es de una venta por cada cien visitas, así que acabaría costando 14 euros. Si vendes la caja a 30 euros quizá no resulte rentable».

A la tienda 'online' deben sumarse redes sociales, contenidos web y un buen posicionamiento en buscadores

Es la cruel paradoja del comercio electrónico; a priori, los negocios que menos inversión necesitan para la venta 'online' de sus productos son precisamente las grandes empresas, con marcas que generan tráfico en Internet por sí mismas, como Zara o El Corte Inglés. Las pymes, sin embargo, deben realizar inversiones para optimizar su posición en Internet y generar tráfico suficiente como para garantizar el funcionamiento de sus tiendas digitales. La formación del personal o la externalización del servicio suponen algunas de las salidas más recurrentes para estas empresas, que a menudo encuentran en las redes sociales una forma efectiva y barata de promoción.

La vicepresidenta de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM), Natalia Sánchez, incide en la importancia de la formación digital de empresarios y trabajadores y de la actualización de contenidos en redes sociales para paliar los efectos derivados de los problemas de financiación y de falta de personal. «La adaptación tecnológica es un camino que ha de recorrerse inevitablemente para no quedarse atrás», explica Sánchez, quien a su vez pide «paciencia» y recuerda que «estamos saliendo de unos años muy duros donde ha estado en jaque la propia supervivencia de muchas empresas a las que ahora pedimos desarrollo y crecimiento». En su opinión, el paso digital de los negocios constituye «un salto cualitativo» que todas las empresas darán antes o después, en función de su situación económica y de su plantilla.

Brecha generacional

En ExpacioWeb, una empresa especializada en marketing digital con oficinas en Córdoba, Madrid y Málaga, las peticiones para poner en marcha un sistema de comercio electrónico supone ya cerca de un 15 por ciento de su demanda total. Su responsable, Francisco Rubio, detecta una brecha generacional: «Son las nuevas compañías, creadas a partir de 2010, las que son conscientes de la importancia de su presencia en Internet. Los negocios tradicionales, desde zapaterías hasta tiendas de alimentación, son más reticentes a la transformación digital».

Desde la Agencia IDEA, perteneciente a la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía, recuerdan que hay una línea de ayudas abiertas para la adaptación tecnológica de los negocios. En la provincia de Málaga, desde 2007 se han subvencionado 529 proyectos relacionados con las tecnologías de la información y la comunicación por un importe superior a los cinco millones de euros. Estos proyectos han creado 19.433 empleos fijos, según datos de la Consejería. Los empresarios, sin embargo, reclaman que se refuercen las ayudas destinadas a la conversión digital de sus negocios.

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