Las nuevas clínicas de bajo coste revolucionan el sector veterinario en Málaga

En Málaga capital hay más de 250 clínicas, muchas de ellas con servicios de venta de productos de alimentación y de otros artículos para el cuidado de los animales. /AG.
En Málaga capital hay más de 250 clínicas, muchas de ellas con servicios de venta de productos de alimentación y de otros artículos para el cuidado de los animales. / AG.

Los profesionales advierten de la precarización del empleo y de los peligros de reducir gastos en la atención sanitaria y en la nutrición de las mascotas

ALBERTO GÓMEZ* EN TWITTER: @AGALMENDRES

La industria de la sanidad y la nutrición de animales de compañía facturó en España más de mil millones de euros el año pasado, según datos de la consultora Euromonitor. Los veterinarios, sin embargo, advierten de la creciente brecha que arrastra el sector, con repuntes tanto en la adquisición de productos y servicios de primera calidad como en el número de abandonos y desatenciones médicas. Mientras casi el 70 por ciento de las mascotas registradas en Andalucía no ha recibido la última vacuna de la rabia, obligatoria cada año, otros animales son humanizados por sus propietarios a través de dietas 'premium', juguetes, equipamientos, ropa e incluso artículos de cosmética. La apertura de clínicas de bajo coste, la precarización del empleo veterinario y la subida del IVA terminan de configurar un escenario repleto de luces y sombras para un sector que no termina de salir de la crisis.

LAS CIFRAS

1.063
euros es el salario medio neto de los veterinarios en España, según el INE.
69%
de las mascotas registradas en Andalucía no recibió la vacuna de la rabia obligatoria el año pasado.
21%
de IVA tiene la atención veterinaria tras la subida registrada en 2012, un incremento duramente criticado por el sector.

En Málaga capital hay cerca de 98.000 perros censados y más de 250 clínicas veterinarias. En abril entró en vigor la ordenanza municipal que obliga a los propietarios a registrar el ADN de sus mascotas en un banco genético creado por el Ayuntamiento con el objetivo de sancionar el abandono, el maltrato y el depósito de excrementos en la vía pública. Los dueños de animales de compañía tienen hasta el 31 de octubre para realizar este trámite, con un coste de 35 euros, en cualquier clínica homologada. La medida ha sido recibida con escepticismo entre los veterinarios. «Es un complemento a la identificación actual a través de microchips, aunque lo deseable sería que no tuviéramos que llegar a este método», explica el vicepresidente del Colegio de Veterinarios de Málaga, Fidel Causse, que reconoce que el ADN servirá para atajar problemas como el abandono de camadas tras el nacimiento: «Con el microchip no es posible, pero una prueba genética permitiría saber quién es el propietario de la madre de esa camada».

Menos convencido se muestra el vicepresidente de la Asociación Empresarial Malagueña de Veterinarios (Aemave), Pablo Prieto: «El registro de ADN supone duplicar un servicio que ya ofrece el microchip, y para los propietarios implica un nuevo gasto que tampoco garantiza que no haya maltrato o abandono de animales». Las clínicas abogan por reducir el IVA, que el Gobierno central aumentó del ocho al 21 por ciento en 2012 en servicios y medicamentos veterinarios. Aunque el Congreso acordó rebajar este impuesto pese al voto en contra del PP, la medida aún no ha sido aprobada. La Confederación Empresarial Veterinaria Española (CEVE) recuerda que el sector no tiene un peso específico en la economía española al suponer un 0,01544 por ciento sobre el Producto Interior Bruto (PIB) pero puede considerarse «sanitariamente estratégico», ya que en el 47 por ciento de los hogares españoles convive un animal de compañía, un factor que resulta «clave» en la salud pública.

En Málaga capital hay cerca de 98.000 perros censados y más de 250 clínicas

Muchas de las clínicas asumieron la subida del IVA, algo que supuso «un frenazo en la evolución de un sector que capeaba el temporal de la crisis», según detallan desde la CEVE, que cifra en más de un 15 por ciento el descenso de la productividad desde el incremento impositivo, una situación que ha supuesto «el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo». Pese a la creencia general, el empleo veterinario no se libra de la precariedad. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), los veterinarios son los licenciados peor pagados. Las cifras del último trimestre de 2016 revelan un salario medio neto de 1.063 euros. Pese a estas condiciones laborales, se trata de una de las carreras más demandadas. Cerca de 9.500 personas estudiaron esta disciplina el año pasado, según recoge el Ministerio de Educación, una competencia que ha provocado el aumento de la especialización pero también de la precariedad.

«Es una profesión vocacional y sostenida por el autoempleo, todos los profesionales quieren una clínica propia», explica Pablo Prieto. El alto número de veterinarios y su falta de formación empresarial -«En la carrera nos enseñan a tratar animales pero no a gestionar negocios», afirma Prieto- ha generado la apertura de cientos de centros para mascotas, algunos de ellos de bajo coste. Desde Aemave alertan sobre los peligros de las clínicas 'low-cost', que también ofrecen servicios de estética y productos de alimentación: «No hay muchas formas de reducir costes salvo que se elimine la supervisión durante la anestesia, se administren anestésicos y medicamentos más baratos o se utilice el mismo kit de trabajo para varios animales o los mismos guantes y mascarillas». Desde el Colegio de Veterinarios recomiendan asegurarse de que los animales son tratados en clínicas homologadas que no reduzcan la calidad del servicio.

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