«Llevamos diez años ganando juicios, pero aún no hemos visto el dinero de Aifos»

José Miguel y Susana adelantaron 30.000 euros por una casa que nunca se construyó

Nuria Triguero
NURIA TRIGUERO

¿Quién no se compraba un piso en el año 2003? José Miguel Baldrich y su pareja, Susana, se decantaron por la promoción Las Gaviotas, en la Cala del Moral. «Aifos era una gran promotora; hasta se anunciaba con Julio Iglesias. ¿Cómo ibas a pensar que no eran serios?», recuerdan estas víctimas del ‘modus operandi’ de Jesús Ruiz Casado, a saber: negarse a devolver el dinero que adelantaban los compradores de viviendas que nunca se construían, bien por problemas urbanísticos o porque, sencillamente, le resultaba más rentable revender el suelo. «Era una estafa: nunca tuvieron intención de construir», asegura Baldrich.

Y es que el problema para esta pareja no empezó con la quiebra de Aifos, sino antes. En 2003 José Miguel dio la entrada para su piso: 9.000 euros que su padre le prestó. Después pagó religiosamente durante dos años letras mensuales que rondaban los 500 euros, hasta completar unos 30.000. Pero en la parcela no aparecían las grúas. «Nos daban excusas y más excusas. Cuando exigimos que nos devolvieran el dinero nos dijeron que en vez de eso nos daban un piso en otra promoción, pero no al precio que habíamos firmado cuatro años antes, sino al de entonces», explica. Demandaron, ganaron, la empresa recurrió, llegó el concurso de acreedores y las esperanzas de recuperar su dinero parecieron disiparse. Pero el bufete que los ha representado durante este vía crucis, Ley 57, encontró una vía alternativa: demandar al banco donde ingresaron los anticipos, que estaba obligado por ley a garantizarlo con un aval. El juez les ha dado la razón, pero la entidad ha recurrido. «Llevamos diez años ganando juicios pero aún no hemos visto el dinero», se lamenta.

Viene de...

Fotos

Vídeos