La hostelería malagueña se adhiere al modelo 'non stop'

La preocupación por el cierre de las cocinas, hasta ahora un obstáculo para encontrar mesa a deshora, comienza a ser historia. /A. G.
La preocupación por el cierre de las cocinas, hasta ahora un obstáculo para encontrar mesa a deshora, comienza a ser historia. / A. G.

Cafeterías, restaurantes y bares amplían su oferta para atender a una clientela cada vez más variada y exigente

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

La preocupación por el cierre de las cocinas, hasta ahora un obstáculo para encontrar mesa a deshora, comienza a ser historia. Cada vez más cafeterías, restaurantes y bares se adhieren a la tendencia 'non stop', consistente en ofrecer desayunos, comidas, meriendas, cenas y copas de forma ininterrumpida durante más de doce horas diarias. Este modelo, asentado en las grandes capitales, cobra fuerza en Málaga, donde decenas de locales abren a primera hora y ya no cierran sus cocinas hasta pasada la medianoche. El auge turístico de la Costa del Sol y la diversificación de los hábitos horarios explican el éxito de esta fórmula, que suele requerir importantes inversiones en materia de personal pero cuya rentabilidad atrae cada año a cientos de empresarios dispuestos a abrir las puertas de su negocio casi de sol a sol.

El 'non stop' ya es una realidad, y no solo durante los fines de semana. Es el caso de Le Grand Café, que reivindica el concepto de 'tardeo', comidas que se alargan o cenas que comienzan antes de lo habitual bajo cualquier excusa, desde un partido de fútbol hasta una reunión informal después del trabajo ('afterwork') o de clase. «Es algo que está muy de moda en Europa, sobre todo en el norte, y también en Estados Unidos, pero no veíamos grandes locales acogedores en Málaga», explica uno de los propietarios, Juanjo Vergara. El tamaño de sus dos locales, situados en Teatinos y en el Centro con superficies de hasta 800 metros cuadrados, resulta básico para comprender su tirón: «Los clientes saben que siempre van a encontrar sitio».

Las claves

El modelo.
Cada vez más cafeterías, restaurantes y bares se adhieren a la tendencia ‘non stop’, consistente en ofrecer desayunos, comidas, meriendas, cenas y copas de forma ininterrumpida.
Las razones de su éxito.
El auge turístico de la Costa del Sol y la diversificación de los hábitos horarios explican el éxito de esta fórmula, que suele requerir importantes inversiones en materia de personal pero cuya rentabilidad atrae cada año a cientos de empresarios.
Reclamos.
La seguridad de encontrar una mesa disponible y la cocina abierta a cualquier hora, desde los desayunos hasta las copas después de medianoche, supone el gran reclamo de estos locales.
Estructura
Por lo general son lugares amplios, por encima de los 300 metros cuadrados, con cocinas grandes y mucho personal, lo que implica más facturación pero también más gastos.

La seguridad de encontrar una mesa disponible y la cocina abierta a cualquier hora, desde los desayunos hasta las copas después de medianoche, supone un reclamo incontestable para estos locales 'non stop'. En Le Grand Café suman una decoración cuidada, una amplia gama de cócteles y cervezas nacionales e internacionales y una carta donde las ensaladas, las hamburguesas y los nachos no paran de desfilar desde la hora del almuerzo. La fórmula dispara la rentabilidad pero también los gastos. «Hay más horas de facturación pero la inversión es mayor que en otros establecimientos», reconoce Vergara, que asegura que la intención de la marca era «cubrir una demanda que no tenía oferta», en referencia a la escasez de grandes locales que abran de forma ininterrumpida en Málaga.

El portavoz de la Asociación de Hosteleros de Málaga (Mahos), José Simón, admite que, en este sentido, la capital de la Costa del Sol «va por detrás de las grandes ciudades europeas, donde la mayoría de establecimientos de moda ya funcionan de esta manera». Desde la patronal detallan que el éxito de este modelo reside en el tamaño de los locales, que suelen ser espaciosos, y en la posibilidad de que los clientes coman y beban en cualquier momento del día, sin restricciones horarias. «La hostelería moderna avanza en esa línea, sin quitarle sitio a la hostelería tradicional, porque hay hueco para todos. Por lo general son lugares amplios, por encima de los 300 metros cuadrados, con cocinas grandes y mucho personal», explica Simón, consciente de que este modelo 'non stop', en auge, «cubre necesidades nuevas más relacionadas con el ocio que con la gastronomía».

Más

En otras ocasiones, la cocina no abre durante toda la jornada pero casi, como ocurre en Picnic, el establecimiento del Soho que abrió hace dos años y ofrece desayunos, almuerzos, meriendas y cenas con un único parón entre las 12,30 y las 13,30 horas. «A primera hora suele venir gente de las oficinas cercanas para tomar café o desayunar, y luego también tenemos muchos clientes de la zona y extranjeros, especialmente holandeses», explica su gerente, Adrián Hermida. Tanto Le Grand Café como Picnic ofrecen pequeños conciertos acústicos, monólogos y juegos de mesa, actividades que subrayan el carácter distendido de estos locales. Hermida, sin embargo, admite que «no todos los empresarios pueden llevar a cabo el modelo 'non stop', porque no siempre compensa», y aboga por que el turismo «se adapte a los horarios españoles». En su local triunfan las ensaladas con pera caramelizada, los palitos de mozzarella caseros, las hamburguesas de carne gallega, los bocadillos de cerdo asado o las tartas y 'cup cakes'.

La recientemente inaugurada fábrica de Cruzcampo en el Soho, con más de mil metros cuadrados, o Harlem, en calle Carretería, son otros ejemplos malagueños de espacios amplios de restauración concebidos desde esta filosofía 'non stop' que cada día gana adeptos. Comer y beber a cualquier hora, y hacerlo bien, ha dejado de ser misión imposible.

El ‘brunch’, la última moda

El ‘brunch’, ese hábito anglosajón que derriba las fronteras entre el desayuno y el almuerzo, ha aterrizado con fuerza en España, un país que absorbe con pasión cualquier tendencia a postergar las costumbres horarias, desde el ‘prime time’ hasta el momento de irse a la cama o despertarse. En Málaga hay decenas de establecimientos que ofrecen esta comida, como Café con Libros, en la plaza de la Merced, o No Piqui, en Cerrado de Calderón. El ‘brunch’ suele mezclar pan o bollería acompañado de ingredientes dulces o salados como jamón, queso, bacon, tomate, aceite, aguacate o mantequilla y mermelada, antes o después de un yogur combinado con frutas y muesli, todo ello servido junto a un zumo de naranja o tomate, un café o una infusión e incluso un cóctel para los más atrevidos. En No Piqui su precio oscila entre los tres euros y medio del ‘brunch’ más frugal (pan con hasta tres ingredientes, café y zumo) hasta los seis euros y medio de su ‘super food’, que incluye tortitas con fruta y sirope. Aunque este almuerzo, una versión matutina del clásico merienda-cena, suele formar parte de las ofertas de casi todos los locales ‘non stop’, aunque con horarios fijos. En Café con libros están disponibles entre las nueve de la mañana y las cuatro de la tarde y son contundentes. Su precio oscila entre los nueve y los trece euros e incluyen boles de fruta, bizcochos caseros, crepes, revueltos, pintas de cerveza, copas de vino o cava, postres, combinados de lechugas y frutos secos y sándwiches.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos