Glovo instala en Málaga el 'transporte inmediato' con más de 60 empleados

Beltrán de Gonzala Van Den Berghe, responsable de Glovo en Málaga, con una mochila de la marca./Fernando Torres
Beltrán de Gonzala Van Den Berghe, responsable de Glovo en Málaga, con una mochila de la marca. / Fernando Torres

La startup catalana lleva casi un año en la provincia. La clave de su crecimiento, según Beltrán de Gonzala, 'city manager': «Contar con colaboradores potentes»

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Agosto, pleno verano. Un grupo de amigos va a la playa y se les antoja un helado. Pero no uno cualquiera, quieren el de su heladería favorita, demasiado lejos para ir andando sin desaprovechar el día. «No hay problema, para eso está Glovo». Beltrán de Gonzala Van Den Berghe es el responsable de zona de esta 'startup' nacida hace dos años en Barcelona y que opera también en Francia y en Italia. En septiembre cumplirá 365 días funcionando en Málaga. La empresa cuenta con una red de transportistas que se encarga de llevar de un punto a otro «cualquier tipo de producto de forma inmediata». Todo se hace a través de una aplicación móvil y «por un precio reducido». En estos once meses que llevan trabajando en la Costa del Sol, Glovo se ha asentado, gracias a que su filosofía «encaja con la malagueña» y a su plantilla: «Contamos con 65 empleados o 'glovers', como los llamamos nosotros».

No obstante, el éxito que está teniendo la aplicación en Málaga también se debe a «los colaboradores», a los que Beltrán define como «bestias» -actualmente son los encargados de repartir los productos de Mc Donalds-. Glovo se asocia con diferentes negocios ya que, aparte del transporte de productos aleatorios, como la crema solar, su mayor volumen de negocio viene dado por el servicio a domicilio para la hostelería. «Ofrecemos a restaurantes y establecimientos de gran calidad externalizar su servicio de entrega a través de nuestra aplicación». Los 'glovers' van al restaurante en cuestión y llevan la comida al cliente, «sin que el hostelero tenga que tener una flota de vehículos». «Creemos que para dar un buen servicio no importa tanto la cantidad de los puntos de venta como la calidad, y Málaga es una de las ciudades con mejor hostelería en España junto con Madrid y Barcelona». Además, Glovo permite que los restaurantes no tengan que limitar sus envíos a determinadas zonas geográficas, ya que trabajan toda la ciudad.

Los datos

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Empleados, o ‘glovers’, como los llaman en la empresa. Una plantilla compuesta por gente de entre 25 y 35 años, dados de alta como autónomo, con vehículo propio y sin límite a la hora de adaptar horarios.
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El pasado día 21, Glovo efectuó su envío número 1.000.000 desde su nacimiento. Fue un pedido realizado desde la playa de la Barceloneta y se trataba de un bote de crema solar, ya que se le había olvidado. Pura filosofía ‘glover’.

Los empleados también son un pilar fundamental para el buen hacer de Glovo. El sistema de contratación de la empresa se aproxima a la conocida como economía colaborativa. Los 'glovers' son autónomos, y ellos ponen el vehículo -en Málaga, las bicicletas funcionan «casi mejor» que las motocicletas-. A cambio, los trabajadores pueden compaginar la actividad laboral con cualquier otra, ya sea profesional o académica. Beltrán recurre a su ascendencia Belga -Van Den Bergher- para apuntar que «en otros países los autónomos tienen buenas condiciones; esperamos que aquí también sea, ojalá así más pronto que tarde».

Actualmente, la 'startup' cuenta con un local en La Malagueta que emplean como centro de formación. «Transmitimos los valores de la empresa y recordamos a los empleados que la educación y el trato al cliente son muy importantes». Los consumidores pueden evaluar al repartidor mediante la aplicación, «y los que tienen buenas opiniones registradas tienen también prioridad para trabajar más».

El pasado 21 de este mes, Glovo efectuó su envío número un millón y fue, precisamente, un bote de crema solar que pidió una bañista en la playa de la Barceloneta. Un hito que, según Beltrán, seguirá creciendo «hasta cambiar la forma en la que vemos el mundo» bajo la filosofía de «ya lo llevamos nosotros».

Empleados, o 'glovers', como los llaman en la empresa. Una plantilla compuesta por gente de entre 25 y 35 años, dados de alta como autónomo, con vehículo propio y sin límite a la hora de adaptar horarios.

El pasado día 21, Glovo efectuó su envío número 1.000.000 desde su nacimiento. Fue un pedido realizado desde la playa de la Barceloneta y se trataba de un bote de crema solar, ya que se le había olvidado. Pura filosofía 'glover'.

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