Las escuelas de negocio advierten de «reticencias» entre la alta dirección

Una de las actividades formativas programadas por el Instituto San Telmo. /A. G.
Una de las actividades formativas programadas por el Instituto San Telmo. / A. G.

Frente a los nativos digitales, algunas pymes tradicionales aún se resisten al cambio tecnológico

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Aunque los principales polos de desarrollo tecnológico se encuentran en Barcelona y Madrid, por delante del polo emergente en Valencia, Andalucía gana peso desde hace años en la aplicación de soluciones digitales. El Polo de Contenidos Digitales de Málaga, situado en Tabacalera con el objetivo de impulsar el tejido empresarial vinculado a las nuevas tecnologías, supone uno de los mejores ejemplos de la pujanza andaluza. También las escuelas de negocio adaptan desde hace años sus programas y actividades a esta transformación. José Luis García del Pueyo, profesor del Instituto Internacional San Telmo, considera que «el mayor reto formativo» consiste en cambiar la mentalidad de las empresas tradicionales, algo que no resulta tan necesario con las nuevas compañías, nacidas al abrigo de la digitalización.

García del Pueyo recuerda que muchos de los ingenieros matriculados en las escuelas de negocio «son jóvenes y vienen con la lección digital aprendida», pero advierte de que «el nivel de desconfianza» hacia la formación tecnológica crece a medida que aumentan la edad y el rango empresarial: «Hay directivos que aún ven con recelo la transformación digital». Para ello, San Telmo ha creado una agenda digital para alta dirección «porque la digitalización no puede afrontarse si los directivos, que generalmente no forman parte de los nativos digitales, no están implicados». El carácter tradicional del tejido empresarial andaluz constituye precisamente uno de los grandes obstáculos para aumentar su nivel tecnológico; mientras que para las multinacionales y las nuevas empresas resulta básica la puesta en marcha de una estrategia digital, las pymes convencionales muestran más resistencia a esa transformación.

San Telmo también ha lanzado su Centro Pymex, cuyo nombre proviene de los términos pymes y excelencia, con el objetivo de ayudar a las pequeñas y medianas empresas a desarrollarse mediante la formación y el desarrollo de líneas de investigación dirigidas a afrontar los retos empresariales actuales y futuros. García del Pueyo incide en que la digitalización «puede ser una máquina de matar empresas o una oportunidad maravillosa» e invita a las empresas «a desaprender, a no apegarse al éxito del pasado, porque los entornos han cambiado radicalmente» y lo que servía antes puede que no sea rentable en unos años. Con la digitalización, explica, «los horarios de apertura de los negocios son de 24 horas al día y siete días a la semana, de modo que las reglas clásicas del pasado ya no funcionan».

La digitalización, explican desde San Telmo, «puede ser una máquina de matar empresas o una oportunidad maravillosa»

También en la Escuela Superior de Estudios de Empresa (Esesa) trabajan con programas de formación destinados a la digitalización. Su directora, Belén Jurado, explica que estos contenidos están dirigidos a dos perfiles diferenciados: «Por un lado tenemos a profesionales y directivos que no son nativos digitales y, por otro, a recién licenciados para quienes la digitalización forma parte de su ADN». Jurado aboga por proporcionar herramientas que promuevan la innovación y advierte del riesgo de la pérdida de negocio y la disminución de la rentabilidad que supone obviar la transformación tecnológica. En cuanto a las reticencias para adaptarse a estos nuevos entornos, desde Esesa reconocen que el desconocimiento de las soluciones digitales «sigue provocando rechazo».

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