La Contadina: filosofía italiana al servicio de la cocina en Andalucía

Bruno Procaccini en la nave de La Contadina, durante la entrevista. /Fernando Torres
Bruno Procaccini en la nave de La Contadina, durante la entrevista. / Fernando Torres

La distribuidora cumple 21 años, duplica su facturación y su plantilla y adquiere una nueva nave para impartir cursos de formación

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Antequera, 1996. Un italiano afincado en Málaga decide comenzar a fabricar su propia mozzarella basándose en el sabor de su infancia. La intención era distribuir primero en Málaga, después por el resto del Andalucía, y así fue. Bruno Procaccini creó el germen de lo que hoy, 21 años después, es La Contadina; una empresa que ha duplicado su facturación y su plantilla y que recientemente ha adquirido una nueva nave, gracias a mantener una filosofía clara: «Somos embajadores de la cocina italiana, ofrecemos productos clásicos pero también novedosos para que sean descubiertos aquí».

Procaccini explica así las claves de la consolidación de su proyecto, que dio un cambio radical cuando además de fabricar decidió abrirse a la importación de productos «de todo el país italiano». La producción fue la única línea de negocio de la empresa hasta 2003, cuando se abrieron las puertas a conceptos como el nombre comercial de Tuperpizza -adquirido por La Contadina en aquella época-. En 2010, convertido en un punto de unión de numerosos productores italianos en busca de llegar al sur de España a través de un paisano, Procaccini decide llevar su nave a Málaga. «Cuando llegamos éramos dos oficinistas, tres comerciales, dos conductores y un responsable del almacén». Siete años después hay cinco personas a cargo de la oficina, dos en el almacén, seis conductores y, si se suman los contratados y los que colaboran de forma externa, ocho comerciales.

Uno de los principales avances en la línea de negocio de La Contadina fue el salto hacia la gestión de maquinaria hostelera. Hace cinco años empezaron a importar el equipo que la cocina italiana requiere. Para ello se empezaron a relacionar con algunas de las marcas más valoradas en el mercado de la alimentación, teniendo incluso la exclusividad de distribución en Andalucía con alguna de ellas, como Mareno.

Los datos

21
La empresa cuenta, entre trabajadores fijos y colaboradores, con una plantilla de 21 personas, una por cada año de vida de la marca.
1.000
El catálogo supera el millar de productos, algunos tradicionales y otros más rompedores, destinados a que el hostelero sorprenda al consumidor.
100%
La empresa ha duplicado su facturación.

El hecho de añadir los electrodomésticos en el catálogo permite que a día de hoy, Procaccini esté inmerso en la última actualización de su negocio: la creación de un espacio de formaciones y cursos donde atender a sus clientes. Para ello, La Contadina cuenta con una nueva nave de 700 metros -que se suma a los 1.100 de la que ya tenían en funcionamiento-, donde un cocinero y un pizzero empezarán en breve a asesorar a los nuevos hosteleros que cuentan con los productos italianos de la marca malagueña. Según explica el italiano, esta es la mejor forma de cerrar el círculo y hacer que la empresa aborde todos los aspectos de la cocina y los acerque a todo aquel que quiera ofrecer un trozo de la Toscana en su establecimiento.

«Para hacer esto hace falta ser italiano y conocer Italia», explica. «Sé reconocer un plato bueno y un plato malo porque lo llevo comiendo desde la cuna», defiende Procaccini.

Dentro del apartado de la alimentación, en el catálogo de La Contadina conviven más de mil referencias. Lo más vendido, porque es lo que más se consume en la dieta italiana, es la mozzarella -actualmente de importación ya que la fábrica de Antequera cerró para que la empresa se centrara en la importación-. Más allá de este queso, «que es la base de la pizza», las conservas y los productos agrícolas son muy valorados, como las alcachofas. Además, el vino también es un elemento «básico» en los pedidos de los clientes, ya que está vinculado directamente a la cultura de Italia y los establecimientos se afanan en poder ofrecer una carta acorde a dicha condición.

Productos variados

«Lo que pretendemos es que los clientes tengan variedad», explica Procaccini. En el caso de la harina, igual de importante para el plato estrella que la mozzarella, la empresa cuenta con el producto de cuatro fábricas para la fresca y otras dos para la congelada. Esto permite a los hosteleros trabajar a su gusto a la hora de hacer la pizza, un producto que no pasa de moda y del que, según explica el empresario, los consumidores exigen cada vez más calidad. Al principio cuando la pizza llegó a España era «un plato popular», y así se ha servido durante años.

«Ahora que la gente viaja y ha podido probar la italiana», el comensal quiere que el plato se haga de la forma más parecida a la original. El empresario vuelve a resaltar la importancia de conocer la cultura y el país para poder poner la filosofía italiana a disposición del hostelero.

Un producto universal

La Contadina trata de poner la filosofía italiana al alcance de cualquier hostelero. Procaccini explica que esta forma de pensar se ha hecho internacional porque el pueblo italiano «siempre se ha movido mucho geográficamente», y cuando alguien abandona su país para buscarse la vida, «lo primero que intenta vender es su gastronomía». Así, la cocina traída de Italia se ha convertido en una constante en la mayoría de los países del mundo.

Sin embargo, el movimiento geográfico no es el único motivo: «La comida tiene que ser buena», explica, y la pasta y la pizza son platos que encajan en cualquier dieta. Por eso, el empresario italiano vende en Andalucía por partes iguales a clientes que son paisanos y a españoles, porque todo el mundo quiere el sabor de Italia.

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