Una constructora malagueña hará el centro de gestión del yacimiento de Machu Picchu

Recreación del edificio proyectado en Cuzco/SUR
Recreación del edificio proyectado en Cuzco / SUR

Guamar se hace con un contrato de un millón de euros para las nuevas oficinas del organismo de patrimonio histórico en Perú

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

La constructora malagueña Guamar se ha hecho con un contrato internacional que, más allá de su valor económico o sus características arquitectónicas, tiene un alto valor simbólico. La empresa con sede en La Malagueta ya está ejecutando las obras de la sede administrativa desde la que se gestionará el Santuario Histórico de Machu Picchu; así como el Parque Nacional del Manu y la subsede administrativa del Enlace Territorial Sur, en Cuzco (capital de Perú). El concurso, por un valor de casi un millón de euros, fue convocado por el Servicio Nacional de Áreas Protegidas por el Estado, un organismo adscrito al Ministerio del Ambiente del país andino. El proyecto consiste en crear un nuevo edificio, tras la demolición de la actual sede, con cinco plantas y 1.800 metros cuadrados. La cimentación incorporará los últimos avances en sistemas antisísmicos.

Machu Picchu es un monumento inca datado con anterioridad al siglo XV. Está en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1983, como parte de todo un conjunto cultural y ecológico, conocido bajo la denominación Santuario histórico de Machu Picchu. Además, en 2007 fue declarada como una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno en una ceremonia realizada en Lisboa (Portugal).

Guamar mantiene en Perú infraestructuras en ejecución por valor de casi 18 millones de euros, en cuatro contratos. En la mayoría de los casos, se trata de la creación o mejora de colegios e institutos en varios puntos del país; así como para la ampliación de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Centro del Perú (UNCP).

«Para nosotros, recibir una adjudicación de esta categoría es un gran orgullo, ya que este es un proyecto muy emblemático para el país», afirma Antolín Martín Rubio, presidente de Guamar. «Es una recompensa a estos cinco años de esfuerzo y trabajo en Perú, donde hemos realizado una fuerte apuesta por la consolidación».

Este año la constructora ha terminado de implantarse definitivamente en el país americano, tanto por esta adjudicación como por otras importantes que ha recibido. Además, ha llevado a cabo varias obras de referencia para el país, como fue la ampliación del aeropuerto de Jauja, en Junín. «Siempre trabajamos en consorcio con empresas peruanas, donde nosotros aportamos el buen hacer de las constructoras españolas, y ellos aportan el ‘Know-how’ local».

A nivel nacional, el presidente de Guamar confirma que este año han dejado atrás la crisis: «Volvemos a ratios de facturación cercanos a los tiempos pre-crisis. Actualmente, nos encontramos ejecutando varios proyectos inmobiliarios propios y ajenos, que en total suman más de 400 viviendas entre Málaga y Sevilla». Además, en esta última capital han sido adjudicatarios recientemente de un gran proyecto para Emasesa (empresa municipal de aguas) y para la ciudad en sí. Se trata de la ejecución de un depósito de retención de aguas pluviales (conocido técnicamente como tanque de tormenta) de más de 63.000 metros cúbicos, con un importe de adjudicación superior a los diez millones de euros, en la céntrica avenida Kansas City. Actualmente, Guamar cuenta con una cartera de contratos entre España y Perú que ronda los 50 millones de euros.

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