La empresa malagueña Apoza se reinventa: de vender cajas para pizzas a asesorar a nuevos emprendedores

Evento promocional de Apoza, distribuidora de productos italianos. :: SUR/
Evento promocional de Apoza, distribuidora de productos italianos. :: SUR

Celebra su treinta aniversario abriendo una delegación en Madrid y un establecimiento físico donde ofrecer sus productos italianos

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

En 1987, un malagueño que trabajaba en una fábrica de envases para pollos asados se dio cuenta de que había un hueco en el mercado: las cajas de cartón para almacenar pizza. Armado de valor y decidido a encontrar la horma de su zapato, Aurelio Poza emprendió un viaje a Italia, país creador de este concepto, en busca de un proveedor con el que introducir los envases en España. Su hermano, su pareja -con quien continúa a día de hoy- y él abrieron un pequeño local en la barriada de El Torcal, y compraron un camión para el transporte. Así nació Apoza, una empresa de distribución que comenzó poniendo el acento en los envoltorios, pasó a la maquinaria y en 2009 decidió abarcar todo el abanico de la alimentación italiana. Ahora, tras treinta años en el sector hostelero de Málaga, su experiencia está al servicio de nuevos emprendedores que deciden aventurarse en eso de abrir un local de restauración.

Samantha Poza, hija del aventurero, coordina actualmente parte de la empresa y el departamento comercial. Cuenta que, cuando los fundadores de la empresa estaban introduciéndose en el mundo de la distribución, se dieron cuenta de que en el mundo de la pizza, el producto que más se mueve es la mozzarella. «Contactaron con varios proveedores en el sur de Italia y empezaron a introducir la mercancía en España». Primero, explica, fue un complemento para las cajas de pizza, pero luego la distribución se multiplicó y comenzaron a llenar contenedores, convirtiendo la importación de queso en uno de sus fuertes.

Hasta el año 2007, Apoza creció ofreciendo únicamente mozzarella, tomate y envases para pizza y pollo asado. En aquel momento, hace ahora diez años, hubo cambios en la composición del negocio y Aurelio decidió abrirse a todo el catálogo de alimentación, especializándose en gastronomía italiana. Poco a poco se hicieron con un catálogo que a día de hoy supera las 1.000 referencias y al que también incorporaron a sus servicios la venta de los aparatos necesarios para los negocios de este sector.

A día de hoy, tras este crecimiento continuado, la alimentación y la maquinaria son «el fuerte» de Apoza. Lo más vendido sigue siendo la mozzarella, seguida de la pasta rellena y de los embutidos. Cuando comenzaron a vender maquinaria también fue una gran fuente de ingresos, y aunque actualmente sigue habiendo movimiento, el mercado de segunda mano ha hecho que este elemento pase a un segundo plano

Samantha explica que, pese a ser un negocio familiar, cuenta con una plantilla que supera los 30 empleados. El pequeño local en El Torcal se ha convertido en una nave industrial en el polígono Guadalhorce, han abierto una nueva delegación en Madrid, además de una tienda 'gourmet' en Torremolinos. Su red de distribución abastece a Málaga, Granada, Sevilla, Almería y Madrid. El resto del territorio nacional, islas incluidas, las cubren con agencia.

En los últimos años Apoza ha crecido en un 15% de forma continuada. Además, a modo de colofón, han decidido poner sus tres décadas de experiencia al servicio de los clientes: «Cuando alguien contacta con nosotros, en muchas ocasiones es su primera vez en la hostelería». Ahí es cuando interviene la esencia de Apoza: desde la elección de la maquinaria hasta la carta de vinos en función de los platos. «Treinta años dan para mucho», concluye Samantha.

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