Aifos: la mayor quiebra de Málaga, lejos de resolverse tras ocho años

Una pareja acampa en un solar en Benalmádena para exigir que le devuelva el dinero en 2003
Una pareja acampa en un solar en Benalmádena para exigir que le devuelva el dinero en 2003 / SUR

Los acreedores ordinarios tienen nulas perspectivas de cobrar en el concurso pero para los compradores de viviendas no construidas hay una vía para recuperar el dinero: demandar a los bancos

Nuria Triguero
NURIA TRIGUERO

Pocas semanas antes de la detención del dueño de Aifos en el marco de la ‘operación Malaya’, que fue el desencadenante del derrumbe de la mayor promotora malagueña, éste estuvo a punto de vendérsela a un fondo de inversión inglés por una cantidad astronómica. No lo hizo, según cuentan quienes le conocen, por la misma razón que le llevaba a quedarse con el dinero de los compradores de las viviendas que no llegaba a construir o que le empujó, ya dentro del concurso de acreedores, a malograr un acuerdo con los bancos que podría haber dado viabilidad a la empresa. Jesús Ruiz Casado siempre quería más; cuando tenía cerrada un trato o un negocio no podía evitar intentar dar otro par de vueltas de rosca. La avaricia rompió el saco del empresario estrella del boom inmobiliario, hoy pendiente de que el Supremo confirme varias condenas de cárcel que ya acumula.

Hoy se cumplen ocho años desde que Aifos fue declarada en concurso de acreedores con una deuda entonces estimada en 1.000 millones de euros (después se han quedado en 890). La empresa lleva en fase de liquidación desde 2014, pero el final de este complejísimo proceso judicial se antoja aún lejano. Por lo pronto se ha concedido una prórroga del plan de liquidación de 18 meses. «Otros tres años no se los quita nadie», reconoce uno de los tres administradores concursales de la compañía, Nicolás Molina, socio de PWC.

El caso de José Miguel y Susana

Y es que la venta de los activos que le quedan a Aifos es sumamente complicada. Para empezar, porque la inmensa mayoría tienen hipotecas, lo que significa que los bancos pueden ejecutarlas y, de hecho, la mayoría de las entidades ha optado por esa vía. Luego están los problemas urbanísticos de muchos inmuebles, o su escaso atractivo. «Encontramos cosas tremendas: un solar pegado a una autovía y metido en un hoyo, por ejemplo», cuenta Molina.

Además, el proceso está emponzoñado por numerosos pleitos dentro del concurso. Más de ochocientos incidentes acumula ya, un número récord provocado en su mayoría por el propio Ruiz Casado. «Ha sido una estrategia suya para ralentizar el proceso», apuntan desde la administración concursal, que a su vez también ha impugnado actos supuestamente cometidos por el empresario mientras conservó las facultades de gestión, como el alquiler de viviendas a bajo precio a particulares para evitar su venta. A ello se suman las complicadas imbricaciones con las siete filiales de Aifos que también están quebradas: desde su constructora Ziur hasta la empresa propietaria de los hoteles Guadalpín (PSH).

Auge y caída de un coloso, en imágenes / SUR

En estos ocho años, los alrededor de cinco mil acreedores ordinarios de la promotora –proveedores y compradores de viviendas que no se llegaron a construir– han visto esfumarse las posibilidades de recuperar su dinero debido a varios hechos. Más de la mitad de la deuda de Aifos es con bancos (550 millones de euros) que tienen privilegios de cobro en sus créditos hipotecarios. En orden de cobro, después irían Hacienda y Seguridad Social, que suman unos 46 millones. Sin olvidar las deudas contra la masa (es decir, las que se generan dentro del concurso: desde el IBI de las viviendas hasta los sueldos de los administradores concursales), que son las primeras que se deben atender y ascienden ya a 20 millones. Los acreedores ordinarios están tan atrás en la cola que es prácticamente imposible que vean un euro aunque consigan venderse todas las propiedades de Aifos. Entre ellos, no pocas pymes y autónomos que han ido a la ruina por los impagos de la promotora. «He visto muchos dramas: hombres grandes como castillos llorando al darse cuenta de que han perdido todos sus ahorros, matrimonios que han acabado divorciándose... sigo sin acostumbrarme, es frustrante», confiesa Nicolás Molina.

Sin embargo, los compradores de viviendas de Aifos han encontrado una alternativa para recuperar su dinero: demandar a los bancos donde ingresaron los anticipos. El bufete Ley 57 ha sido pionero en Málaga en explorar esta senda, abierta por el Tribunal Supremo en 2015 con varias sentencias en las que estableció que las entidades donde se depositaron cantidades para la compra sobre plano son responsables de la devolución de las mismas si no se constituyó el aval que la ley marca como obligatorio. «En 2015 presentamos cien demandas y en 2016, otras tantas. Ya tenemos 72 sentencias favorables, de las que una docena son firmes», explica el abogado Carlos Cómitre, director del mencionado despacho, que representa a dos centenares de afectados y además coordina una alianza con otros bufetes que también llevan casos. El letrado anima a los afectados a reclamar: «Si conservan la documentación de los pagos y el contrato y tienen prueba del incumplimiento, es decir, de que no se construyó la vivienda, tienen posibilidades de recuperar su dinero», insiste.

Jesús Ruiz Casado, por su parte, sigue en libertad y viviendo en Málaga. Está condenado a prisión por ‘Malaya’ y al menos otros dos casos de apropiación indebida, que si son ratificados por el Supremo provocarán su entrada en la cárcel. Ha llegado a tener 70 querellas abiertas la vez contra él. En el marco del concurso de acreedores, los administradores nombrados por el juez solicitan su inhabilitación por 15 años (el máximo legal) y que sea condenado a responder con sus bienes del déficit concursal, cifrado en unos 110 millones. La vista en la que se determinará si el empresario es culpable de la quiebra más descomunal que ha llegado a los juzgados malagueños está fijada para 2018.

Aifos, en cifras

890mill €
A esta cantidad asciende el pasivo de Aifos, según el último informe de la administración concursal. Más de la mitad de esta deuda (550 millones) es con entidades financieras
780mill €
Es la cuantía que suman los activos de la promotora. Esto significa que hay un déficit concursal de 110 millones
5.000
acreedores están personados en el proceso concursal de Aifos, que está tramitado por el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Málaga
346mill €
Fue la facturación de Aifos en 2005, cuando se situaba como la tercera empresa de Málaga con mayor volumen de negocio. Tenía más de 2.000 empleados
1997
fue el año de fundación de la empresa, cuya propiedad se reparte entre Jesús Ruiz Casado y su mujer, Teresa Maldonado. El nombre de Aifos es Sofía (que es como se llama una de sus hijas) al revés. La constructora filial, Ziur, se bautizó por el mismo sistema: es Ruiz al revés
2.713
Son las resoluciones de contrato correspondientes a viviendas que no se entregaron

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