Isofotón niega las acusaciones y asegura que la administración concursal no ha presentado pruebas

Isofotón niega las acusaciones y asegura que la administración concursal no ha presentado pruebas
  • La defensa de la sociedad concursada asegura que intentó evitar la quiebra y rechaza haber cometido ninguna irregularidad contable relevante

Ante las graves acusaciones que la administración concursal vierte sobre los antiguos gestores de Isofotón y su propuesta de calificación culpable del concurso, los abogados de la sociedad han presentado un extenso escrito de oposición en el que tacha dichas acusaciones de carentes de prueba y asegura que la dirección hizo lo que estuvo en su mano para evitar la situación de insolvencia.

El letrado Jorge León Gross, que encabeza la representación legal de Isofotón SA, firma el escrito de oposición, en el que califica el relato de hechos de la administración concursal “en algunos casos exagerado, en otros distorsionado o falto de rigor, pero en todos absolutamente carente del necesario soporte probatorio”.

Para empezar, respecto a la acusación de que que la situación de insolvencia de la sociedad se produjo en fecha muy anterior a la que se comunicó al juzgado, afirma que sólo se aportan “meros indicios, argumentos genéricos e inconsistentes que no reflejan insolvencia real”, concretamente ventas con márgenes negativos o necesidad de financiación de terceros. Respecto a la deuda con Seguridad Social y con Hacienda mencionada en el informe de la administración concursal, Isofotón afirma que no es real, puesto que “existen sendos certificados emitidos por uno y otro organismos de principios de agosto y final de julio de 2012 que acreditan la inexistencia en ese momento de créditos vencidos, líquidos y exigibles”.

Además, la defensa asegura que los administradores de Isofotón, conscientes de las “dificultades financieras por las que atravesaba el sector y la sociedad”, habían iniciado “un arduo proceso para intentar superarlas, manteniendo contactos y negociaciones institucionales con la Junta de Andalucía” y lanzándose “a la búsqueda de terceros inversores que pudieran permitir la entrada de fondos adicionales en la compañía”. Concretamente se revela un proyecto fallido denominado 'Eclipse', que se presentó en su momento tanto al Grupo GCL (el más importante del mundo en ese momento) como a Samsung, y que, a través de la adquisición de la empresa alemana QCELLS (que estaba en situación de concurso de acreedores en Alemania), suponía la entrada de ambos gigantes en el capital social de Isofotón. Estos hechos, según la defensa, “evidencian una actuación diligente de los administradores sociales durante el período de junio a diciembre de 2012, que justificaría, en todo caso, haber esperado a presentar la comunicación del 5 bis y posterior solicitud de concurso”, ya que la sociedad tenía “una alternativa sin duda mejor que el concurso: encontrar inversores y socios que dieran viabilidad a la sociedad”.

Otra de las acusaciones en las que basan los administradores concursales su petición de culpabilidad es la falta de colaboración de los responsables de Isofotón con ellos y con la jueza. La defensa de la sociedad concursada alega que esta afirmación tampoco se sostiene con ninguna prueba documental. Es más, acusa a la administración concursal de “desidia y desinterés importante”. Respecto a la realización de una operación (la venta de participaciones de una filial en Centroamérica) sin pedirles autorización, asegura, aportando una serie de correos electrónicos como prueba, que la administración concursal sí conoció y autorizó dicha transacción.

Respecto a las “irregularidades contables” que señala el informe de calificación, Isofotón niega que ninguna de ellas pueda considerarse “relevante”, que es condición necesaria para determinar un dolo o culpa en la actuación de los responsables de la compañía. Tampoco acepta la acusación de inexactitud documental y simulación patrimonial. “Lo que no cabe admitir es que los juicios de valor [de la administración concursal] soporten una imputación de culpabilidad con base en la concurrencia de una irregularidad contable que sencillamente no ha sido probada”, concluye el escrito de oposición.

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