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Tejeringo’s Coffee abre su cuarto negocio en la capital y proyecta su expansión nacional

Interior de la cafetería abierta en Echevarría del Palo.
Interior de la cafetería abierta en Echevarría del Palo. / J. S. T.
  • La empresa fundada en el año 2013 cuenta en la actualidad con locales en el Centro, Parque Litoral, La Paz y El Palo

La cafetería malagueña Tejeringo’s Coffee quiere hacerse mayor. Tras estrenar su cuarto negocio en la capital, en la zona de Echevarría del Palo, ya ha comenzado a proyectar su expansión por otras ciudades españolas de la mano de diferentes franquiciados. La empresa, especializada en esta variedad de churros, ha comenzado a sondear los mercados de ciudades como Sevilla, Madrid o Barcelona para extender la cultura del más tradicional tejeringo.

La empresa abrió su primer negocio en el año 2013 y cuenta en la actualidad con tiendas en el Centro, Parque Litoral, El Torcal y la recién estrenada en El Palo. El último en abrir, que es el más grande de todos y cuenta con 200 metros cuadrados, se encuentra en las esquinas de la avenida Pío Baroja y la calle Arquitecto Eduardo Esteve, una zona que ha experimentado un gran crecimiento hostelero en los últimos años.

Su propietario, Antonio Arrebola, explica que su intención es extender la marca por otras localidades de la mano de empresarios franquiciados, ya que la demanda en la ciudad la considera bastante cubierta. «Nosotros tenemos unas condiciones muy concretas de zonas y de afluencia mínima de público, por lo que pensamos que lo mejor encontrar otras zonas», confiesa.

Perteneciente a una familia de cinco generaciones de churreros, Arrebola comenzó en el oficio ayudando a su madre los fines de semana con apenas 14 años. Su primer negocio lo montó con 21 años en Huelin y posteriormente abrió El Artesano, en Churriana, negocio que cuenta con gran fama en la barriada y del que se salió para abrir la actual empresa

Tejeringo’s Coffee abrió sus puertas en 2013 en la calle Méndez Núñez, en el Centro. Tras ellas llegaron las ubicadas en la avenida Imperio Argentina (Parque Litoral) y en la calle Manuel Torres (El Torcal), que funcionan en régimen de franquiciado. La última en abrir sus puertas también pertenece a los propietarios de la marca.

Arrebola destaca que en sus negocios se elaboran los churros de forma artesanal y que en ellos puede verse el proceso de elaboración del tejeringo, desde la confección de la masa hasta la fritura, ya que tanto la cocina como los fogones están en contacto directo con el público.  «El 85 por ciento de los que hacemos tejeringos en Málaga somos familia, y siempre los hemos hecho de la misma forma artesana», reseña.

Recuerda que los primeros tejeringo llegaron a la capital de la mano de su abuela Dolores Martín, natural del pueblo sevillano de Herrera que decidió emigrar para probar suerte en la capital siguiendo los pasos de sus hermanos. Le siguió los pasos, su hija, Margarita Padilla, que en la actualidad sigue tras el mostrador en un pequeño portal junto al centro de salud de Barbarela. Fue quien verdaderamente le introdujo el gusanillo a Antonio Arrebola y la verdadera artífice de que los tejeringos no suenen a algo del pasado.

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