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SecureKids, la app malagueña para que los padres controlen el móvil de sus hijos

Ismael Torres, Manuel Gómez, Rubén Ruiz, Daniel Otalecu, Samuel Ramírez, Álvaro Racero y Micaela Rossi.
Ismael Torres, Manuel Gómez, Rubén Ruiz, Daniel Otalecu, Samuel Ramírez, Álvaro Racero y Micaela Rossi. / SUR
  • La firma Deived consigue nueve mil usuarios en sus primeros meses de funcionamiento en Android, una cifra que prevén duplicar a comienzos de año

El uso de los teléfonos móviles inteligentes por parte de los niños, a edades cada vez más tempranas, se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para los padres. La consulta de páginas con contenidos inadecuados o la posibilidad de que sean víctimas de algún tipo de estafa o de intento de abusos ha disparado el interés por las aplicaciones denominadas de control parental. En este terreno, una nueva empresa malagueña, creada por siete jóvenes emprendedores de la provincia, se está posicionando como una de las más pujantes del universo tecnológico.

Se trata de Ismael Torres, Manuel Gómez, Rubén Ruiz, Daniel Otalecu, Samuel Ramírez, Álvaro Racero y Micaela Rossi, todos ellos con endades comprendidas entre los 25 y los 31 años. Excepto Racero, que es gaditano, y Rossi, que es argentina, el resto son malagueños. Todos se conocieron en la Escuela Superior de Informática de la UMA, donde el proyecto se comenzó a gestar como parte de un trabajo de clase hace ahora dos años.

De ahí ha nacido el grupo Deived S. C. A., con la ‘app’ SecureKids, que está disponible, por el momento, únicamente para la plataforma de teléfonos inteligentes Android, donde es posible descargarla de manera gratuita. Desde su lanzamiento hace apenas un año ha conseguido ya más de 17.000 descargas y mantiene 9.000 usuarios habituales. El funcionamiento de la aplicación es muy sencillo. Los padres introducen un nombre de usuario y una contraseña, una vez instalada en el dispositivo a controlar y en el suyo.

A partir de ahí, con un panel web, es posible controlar una decena de opciones y utilidades del teléfono del menor, como las aplicaciones a las que se accede o por cuánto tiempo se hace. Permite fijar listas de páginas y filtros de contenidos, con palabras clave como pornografía, abusos, violencia, drogas, anorexia o bulimia. La aplicación también ofrece un servicio de geolocalización, para tener en todo momento ubicado al usuario.

Finalistas del Imfe

Asimismo, es posible controlar las llamadas, bloquear números, fijar alarmas remotas y establecer un horario en el que el dispositivo no se pueda utilizar. Por último, tiene un servicio de emergencias, con alertas de ubicación, y un sistema de estadísticas sobre el uso del dispositivo. «Se trata de un sistema de confianza, no de vigilancia. La idea es saber por dónde navegan tus hijos aunque sin tener acceso al contenido que generan para respetar su intimidad», puntualiza Torres, quien pone como ejemplo la aplicación Whatsapp, sobre la que no es posible controlar los chats.

Antes de final de año SecureKids contará con su versión de pago, bajo suscripción, lo que permitirá a sus creadores empezar a rentabilizar todo el trabajo realizado en los últimos meses. Así, confían en poder duplicar el número de usuarios a comienzos de 2017 y alcanzar los 50.000 para el próximo verano. De esta manera, según el plan de negocio, esperan facturar 240.000 euros al cierre del próximo año. El objetivo, a medio plazo, es sacar la ‘app’ del padre para iOS y más tarde la del menor, «pero el sistema operativo iOS no nos permite todas las funcionalidades que tenemos para Android, así que será una versión reducida», aclara.

A largo plazo, otro objetivo es exportar el servicio a otras plataformas, no solo iOS, sino Windows y Mac, para control parental en PCs. SecureKids tiene un 60% de clientes de fuera de España y el 40% restante dentro de nuestras fronteras. Son uno de los doce finalistas de la 14.ª edición de los Premios Júnior del Instituto Municipal para la Formación y el Empleo (Imfe), dotado con 7.000 euros en metálico, cuyo veredicto se dará a conocer el próximo 14 de diciembre en una gala.