Diario Sur

Los comercios quieren poner freno al aumento de los robos en Navidad

Los empresarios niegan que hayan aumentado los robos en productos de primera necesidad. Las bebidas alcohólicas, los teléfonos o los perfumes, entre lo más robado.
Los empresarios niegan que hayan aumentado los robos en productos de primera necesidad. Las bebidas alcohólicas, los teléfonos o los perfumes, entre lo más robado. / SUR
  • Los casos crecen un 40% en estas fechas. Los hurtos hacen perder el 1% de la facturación a las empresas, que buscan cómo cazar a ladrones con métodos cada vez más ingeniosos

La Navidad es la época en la que se disparan las ventas, pero también los hurtos en tiendas, supermercados y centros comerciales. Hasta un 40% más de robos se registran este mes. Los teléfonos móviles, perfumes, maquillaje, bolsos, calzado y videojuegos son los artículos preferidos por aquellos que prefieren no pasar por caja, «aunque en los últimos años está teniendo un gran auge el robo de productos alimenticios como quesos, mariscos y botellas de alcohol», afirman desde el grupo Lasser.

Fuentes del sector del 'retail' estiman que desde la crisis de 2007 las pérdidas por hurto prácticamente se han duplicado en determinadas cadenas, y en otras han podido crecer al menos un tercio. Actualmente, se mueven en torno al 1% de la facturación anual: unos 1.600 millones de euros al año en toda España, según datos de la Asociación de Empresas de Gran Consumo (Aecoc).

El incremento de los casos, sumado a un perfil de los ladrones cada vez más variado, han hecho que las empresas hayan invertido en los últimos tiempos millones de euros en seguridad para frenar la sangría. «Hay que tener un sistema de vigilancia especial puesto que no existe un perfil prototípico de ladrón. Ni la edad, ni el sexo ni la condición económica son determinantes en este aspecto», apuntan desde Lasser.

No obstante, en Aecoc niegan que la crisis se haya traducido en un incremento de los robos de los llamados productos de primera necesidad. Los «artículos de alto precio y con clara salida en el mercado negro» acaparan el 88% de los casos, según un estudio de esa asociación. Para su director general, José María Bonmatí, el llamado «hurto famélico» no es un problema importante para los comerciantes, que no suelen denunciar a quienes les sustraen una pequeña cantidad de alimentos. Por contra, los 'smartphone', las 'tablets' o los perfumes caros encabezan los 'rankings' de los productos más sustraídos, según un informe de Aecoc en colaboración con EY publicado este mismo año. Las cosas de gran valor y de tamaño pequeño son especialmente carne de cañón para los amigos de lo ajeno.

Los inhibidores de frecuencia y las bolsas metalizadas para neutralizar la señal de la alarma están al orden del día. «Hemos encontrado bolsos y hasta carros de bebé forrados de papel metálico para evitar que suene la alarma», explica personal que ha trabajado en el área de tiendas de Plaza Mayor. Otras fuentes de un parque comercial apuntan otro 'modus operandi': «Se acercan a las cajas que están vacías y roban los desalarmadores. Así pueden volver a la misma tienda o incluso a otras, buscar el artículo que quieran, quitarle la alarma disimuladamente y salir tan tranquilos por la puerta».

Las bandas más organizadas estudian bien el mejor momento para actuar, que puede coincidir con los primeros minutos justo después de la apertura, o los últimos antes del cierre, cuando el personal está más preocupado por la rutina operativa. Según la empresa de seguridad Sidep, los casos también se disparan «en los momentos de mayor afluencia de público, los fines de semana y los periodos de concentración de compras, como las semanas previas a la Navidad o las rebajas». En las horas de más visitas es más fácil disimular, aunque es cierto que es entonces cuando el personal de seguridad permanece más atento.

En Navidad muchas empresas refuerzan su dispositivo de vigilancia, aunque la inversión más fuerte ya está hecha en la mayoría de los casos. Los circuitos cerrados y sistemas de videovigilancia se imponen no solo en las grandes cadenas, sino también en el pequeño comercio. «Es un apoyo muy importante, porque detecta movimientos sospechosos dentro y fuera de la tienda, ya esté cerrada o abierta», señala un responsable de una conocida firma con varios establecimientos en la provincia.

Otras como Decathlon trabajan con una tecnología que detecta cuándo un artículo sale de la frecuencia de la tienda, salte o no la alarma. No es un sistema preventivo, pero sí garantiza que la información llegue más rápidamente a los reponedores para cuidar el 'stock' y los lineales.

Robo interno

Por otro lado, el robo interno se ha convertido en otra lacra para las compañías. Aecoc calcula que el 22% de las sustracciones que sufre el comercio las perpetra el propio personal, lo que se traduce en unas pérdidas de más de 350 millones de euros al año en España.

Durante la crisis, hay compañías que han llegado a infiltrar detectives privados para detectar estos casos. Las empresas de venta de productos de telefonía, electrónica y del sector tecnológico son las más afectadas y son varios los ejemplos que han acabado en despido y denuncia. A veces el empresario se apiada, aunque los expertos en recursos humanos lo desaconsejan porque supone enviar un mensaje equivocado al resto de la plantilla.