Demasiadas culpas, pero ningún culpable

Los exministros de Economía Rodrigo Rato, Pedro Solbes, Elena Salgado, y el titular actual, Luis de Guindos, en sus comparecencias ante la comisión de la crisis en el Congreso. :: efe/
Los exministros de Economía Rodrigo Rato, Pedro Solbes, Elena Salgado, y el titular actual, Luis de Guindos, en sus comparecencias ante la comisión de la crisis en el Congreso. :: efe

Los ministros económicos cruzan críticas por la burbuja, las cajas y el rescate bancario sin asumir responsabilidades

JOSÉ M. CAMARERO

madrid. «Es el mercado, amigo». «Nadie quería que la fiesta terminara». «No sé qué habría pasado si lo que dijo Draghi lo hubiera dicho Trichet un año antes». «Las teorías conspiratorias son de perdedores». No se trata de exhaustivos análisis que permitan discernir por qué llegó, se cronificó y aún perduran algunas consecuencia de la crisis financiera que ha vivido España en la última década. Pero estas cuatro afirmaciones, expresadas por los últimos ministros de Economía (Rodrigo Rato, Pedro Solbes, Elena Salgado y Luis de Guindos, respectivamente) en el Congreso reflejan la dirección a la que cada uno de los titulares de ese departamento ha apuntado para esquivar cualquier responsabilidad.

Solo un mínimo atisbo de autocrítica apareció en la intervención de Solbes al asumir «errores». «Nos equivocamos totalmente», ha llegado a indicar a los diputados de la comisión que investiga el origen de la crisis y el rescate. La sucesión de comparecencias ha servido para poner sobre la mesa equivocaciones en la gestión del sector, pero sin aclarar a quién corresponde cada una de esas decisiones que han mermado a poco más de 15 los grupos bancarios del país; han destruido casi 100.000 puestos de trabajo en la banca; dejó atrapados a miles de titulares de participaciones preferentes y pequeños accionistas; y han drenado 61.000 millones de euros en todo tipo de ayudas públicas.

La burbuja inmobiliaria gestada en las dos legislaturas de José María Aznar (1996-2004), como embrión de una crisis que comenzaría en 2008, fue rechazada por su entonces ministro económico. Rato achacó la crisis a la «falta de iniciativas» de José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Consejo de Ministros entre 2004 y 2011: «Lamentablemente no hicieron ninguna reforma del sector financiero de las que se aconsejaban» entonces. «Se abandonaron las provisiones contracíclicas» que estaban obligada a realizar las entidades, lo que mejoró, según Rato, los resultados de la banca en 2005 y 2006. Es más: su actuación no impulsó el 'boom' del ladrillo. «Había una demanda embalsada de hogares» desde los años 90, porque se destruían 'casas'. «El que una economía vaya bien no quiere decir que tenga una burbuja», afirmó para defender una gestión en la que no apareció ni la gestión política de las cajas, ni a lo que muchos analistas consideraron un impulso fiscal pernicioso de la vivienda en propiedad, ni los vientos de cola que empujaban al país al entrar en el euro.

Toda la responsabilidad de la recesión, según Rato, recaería en su sucesor, Pedro Solbes, quien no tuvo problema en asumir no solo sus errores, sino también al distanciarse de las medidas que él mismo tomó, pero en las que, en el fondo, no creía, como admite una década después. «Todo caía en saco roto», afirmó el exministro para reconocer su impotencia ante las recomendaciones de que la banca no concediera hipotecas a tantos años vista o que se permitiera que las cajas pudieran ampliar negocio más allá de sus comunidades. «Dada la alta sensibilidad política y territorial», insinuó, le fue imposible legislar para mejorar sus órganos de gobierno para desligarlos del poder de turno. Habría que esperar a la primera caída, la de Caja Castilla-La Mancha, en abril del año 2009, para actuar -ya era tarde- en el sector.

Bankia como distracción

La defensa de Elena Salgado, la ministra que afrontó la primera gran recesión de la economía hasta 2011, se basó en un ataque a todos los elementos exteriores que condicionaron su actuación: la crisis de deuda griega y las exigencias de la troika (BCE, Comisión Europea y FMI). Todos los elementos les obligaron a desarrollar estímulos como el Plan E, en primer lugar; o a aplicar recortes drásticos en el presupuesto público, después. Pero su mandato también fue recordado como el de la gestación de las fusiones frías de cajas, la creación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y la salida a Bolsa de Bankia. La exministra insistió en que no había instado a realizar esa operación, ni presionó a los empresarios para invertir en una OPV que sería nefasta.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, no pudo evitar el envite del rescate de Bankia, una caja de Pandora que su antiguo jefe, Rodrigo Rato, aprovechó en destapar. Más allá de recordar que sin esa petición de ayuda España habría salido del euro, De Guindos insistió en que actuó sobre la banca de manera «exhaustiva e integral», así como las reformas posteriores del sector. El ministro sí que aprovechó la comisión para disparar contra Rato desmintiendo la operación de derribo que el exvicepresidente de Bankia había denunciado. Así distrajo a los diputados que ya dejaron de preguntar por las causas y consecuencias de la crisis.

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