Una década de estigma por el déficit

Román Escolano, con el comisario Pierre Moscovici y el ministro italiano Pier Carlo Padoa. :: O. H. / efe/
Román Escolano, con el comisario Pierre Moscovici y el ministro italiano Pier Carlo Padoa. :: O. H. / efe

España cumplió el objetivo de 2017, pero empaña el logro al ser el farolillo rojo de la UE por seguir con un desfase superior al 3%

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

Como sucede en ciertos lares, el relato europeo también tiene su particular 3%. Ojo, referido al déficit, nada raro. Es el porcentaje establecido por el sacrosanto Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) que separa el bien del mal, si las cuentas de un país son solventes o no, si un Estado cumple o queda señalado por el sanedrín comunitario. El estigma se llama 3% y España lleva una década estigmatizada.

El pasado día 22, aprovechando su estancia en Bruselas para participar en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE, Mariano Rajoy anunció vía Twitter que España había cerrado 2017 con un déficit del 3,07%, lo que significa quedar por debajo de lo pactado con Bruselas, que pedía un 3,1%. En total, tres centésimas menos que suponen algo más de 300 millones de euros. España cumplió y por primera vez lo hizo de forma relativamente holgada, sin arrastrar los pies negociando varias décimas de margen.

Pero si Madrid vendió una historia de éxito, la cifra dejó un regusto amargo en la Comisión Europea. Es cierto que la cuarta potencia del euro cumplió con lo exigido, pero no menos que el Ejecutivo comunitario tenía muchas esperanzas de que diese un arreón final para salir este año del procedimiento por déficit excesivo que le llevaría a pasar del brazo correctivo al brazo preventivo del PEC. En plata, menos vigilancia y más autonomía. Sin embargo, los ajustes seguirían sí o sí, e incluso serían más duros al referirse ahora al déficit estructural (sanidad, pensiones...) y no al nominal (basado en los vientos de cola como el BCE o el petróleo). Y eso por ser un país 'sano'.

LAS CLAVESBruselas esperaba que Madrid bajase del 3,07% al 3,05% para vender que ya no hay incumplidores

«Todo dependerá de Montoro. Él tendrá la última palabra. Es partidaria de seguir donde estamos, aunque el Ministerio de Economía o incluso Rajoy serían más partidarios de salir ya este año», confesaban fuentes comunitarias de toda solvencia a principios de marzo. Al final, Hacienda ganó y optó por 'cumplir... pero incumplir'. Según explican estos mismos medios, con bajar hasta el 3,05% hubiera bastado para salir del procedimiento, pero al final las cuentas se quedaron en el 3,07%. Apenas dos centésimas, algo más de 200 millones en una economía con un PIB de un billón. Pese a todo, Cristóbal Montoro, negó la teoría de la conspiración asegurando que se trata de una «fantasía literaria y bobadas inventadas».

Ajuste de 9.000 millones

Cierto o no, el Ejecutivo comunitario y el comisario Pierre Moscovici querían vender ya este año el mensaje triunfal de que las cuentas de toda la UE están controladas, que todos los Estados miembros ya están por debajo del 3%. Pero no, España ha estropeado al final ese relato pese a cumplir de forma holgada.

Es lo que tiene la UE, que se convierte en el peor espejo para sus Estados miembros. Aquí las comparaciones dejan a uno en evidencia. Para muestra, el botón francés. Se trata del gran incumplidor por excelencia pero apenas unos días después del anuncio de Rajoy, París comunicó que el déficit de 2017 había sido del 2,6%, tres décimas menos de lo previsto por la Comisión Europea. Hasta ahora, Francia se había convertido en la mejor excusa para el Gobierno español. «Mira Francia...» ha sido uno de los latiguillos más manidos. Ahora, ya no hay excusas que valgan. A falta de que Eurostat avale las cifras de todos los Estados miembros, sólo España estará por encima del 3% en toda la UE (28), y no sólo entre los 19 del euro.

La de España y el déficit es una relación de amor-odio que comenzó a quebrarse en 2008. Ahí comenzó la década del estigma. Todo degeneró de tal forma que hubo años en los que el país gastó 100.000 millones más de lo que fue capaz de ingresar (un déficit del 10%). El momento cumbre llegó en julio de 2016, cuando evitó por los pelos una multa histórica de 2.000 millones por incumplir el déficit de 2015, ejercicio electoral. Al final, Bruselas dio dos años más de margen (2017 inclusive) para bajar del 3% y Madrid se lo ha tomado en serio. En 2018 deberá pasar del 3,1% al 2,2%, o sea, más de 9.000 millones de ajuste a las puertas de otro año electoral...

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