El comercio exterior de China augura mejores datos de lo esperado

Vuelve a crecer en 2017 tras dos años de caídas aunque su superávit comercial baja un 14% pese a crecer en sus relaciones con EE UU

ZIGOR ALDAMA

shanghai. No le van mal las cosas a China. Lo dijo el primer ministro Li Keqiang el lunes, cuando afirmó que alcanzó un crecimiento económico del 6,9% el año pasado. Es una cifra que supera el objetivo que Pekín se marcó a inicios de 2017 (6,5%) y que demuestra el rebote de la segunda economía mundial, ya que en 2016 su PIB aumentó un 6,7%, el menor ritmo de los últimos 26 años.

No son datos oficiales, pero cuando los da uno de los líderes en una cita oficial como el Foro de Cooperación Mekong-Lancang, como mucho se esperarían variaciones mínimas en las estadísticas definitivas que se publicarán el día 18.

De momento, las cifras del comercio exterior confirmaron este viernes que en el país hay razón para el optimismo. El año pasado las exportaciones chinas crecieron un 10,8%. Y las importaciones, un 18,7%. Acaba la mala racha de los dos años anteriores, que se saldaron con retrocesos, aunque sigue descendiendo el polémico superávit comercial, que en 2017 se redujo en un 14,2% hasta los 355.000 millones de euros.

Esa bajada, sin embargo, no se dio en su relación con EE UU, donde el saldo positivo chino creció un 13% para desesperación de Donald Trump, que ha avanzado su intención de iniciar una guerra comercial para equilibrar la balanza.

Entre otros datos destacados ofrecidos por la Administración General de Aduanas están las exportaciones chinas a Corea del Norte, que en diciembre se desplomaron un 23,4% por las sanciones de la ONU para forzar al régimen de Kim Jong-un a abandonar su programa militar nuclear. China también se convirtió el año pasado en el mayor importador de petróleo, por delante de Estados Unidos, y además marcó un récord en las compras de soja en el exterior, que crecieron un 13,9%.

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