China responde a la guerra comercial de Trump con aranceles a 128 productos

Afectarán a compras por valor de 2.400 millones de euros, 20 veces menos que el alcance global de las medidas anunciadas por EE UU

ZIGOR ALDAMA SHANGHAI.

China ha cumplido su amenaza. Aseguró que no se quedaría de brazos cruzados mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aumenta los aranceles al acero chino, y ayer aprobó el incremento de los impuestos que impone a 128 productos estadounidenses. No acatará así los acuerdos a los que llegó con la Organización Mundial del Comercio (OMC) para reducir tasas a 120 productos americanos; al contrario, los subirá a más.

El sector más afectado es el agroalimentario. La carne de cerdo, de la cual China es el principal consumidor mundial, pasará a ser gravada con el 25%, igual que el aluminio reciclado. La fruta, por su parte, verá incrementado su arancel hasta el 15%, el mismo con que se gravará a la mayoría de los 128 productos perjudicados, entre ellos el vino.

En total, Pekín estima que los nuevos impuestos afectarán a importaciones estadounidenses por valor de 3.000 millones de dólares (2.400 millones de euros). Es, dicen los dirigentes chinos, una respuesta proporcional al daño provocado.

Pero la guerra comercial de las dos superpotencias mundiales no va a acabar aquí. Trump ya ha anunciado que irá contra más productos chinos -con un alcance de hasta 60.000 millones de dólares (48.750 millones de euros)-, y Reuters avanzó ayer que el mandatario planea gravar las manufacturas tecnológicas.

Trump sostiene que las empresas chinas se saltan a la torera las leyes de propiedad intelectual, y ve apropiado levantar barreras para frenar la expansión de sus productos. Grandes compañías de móviles como Huawei o ZTE ya se han visto muy afectadas en EE UU, donde las operadoras les han dado la espalda.

«Tenemos un problema con el déficit comercial, que varía, según se calcule, hasta los 504.000 millones de dólares (409.500 millones de euros). Se puede ver de diferentes maneras, pero siempre es el mayor déficit de cualquier país en la historia del mundo. Está fuera de control. Por eso hemos decidido poner en marcha las medidas comerciales -aranceles-, cuyo impacto puede ser de unos 60.000 millones de dólares-, anunció el 22 de marzo.

Golpe a Airbus

Sobre el papel, ese abultado déficit comercial hace que Trump tenga la victoria al alcance. Pero la situación es más compleja. China ha aumentado considerablemente sus importaciones, que suman ya 115.600 millones (94.000 millones de euros) en el caso de Estados Unidos. Y en algunos sectores son vitales para la supervivencia. La soja, con 12.400 millones de dólares (10.100 millones de euros), se ha convertido en la principal exportación agroalimentaria de EE UU a China.

Ese producto podría ser el próximo damnificado si prosigue el conflicto comercial. De momento, desde Pekín se confía en encontrar productores alternativos.

En 2016, el diario oficialista chino 'Global Times' ya descubrió una de las cartas para noquear a Trump: «La compra por valor de 38.000 millones de dólares (31.000 millones de euros) que anunció Xi Jinping durante su visita a Seattle podría ser redirigida a Airbus si EE UU cumple su amenaza de introducir nuevos aranceles a productos chinos», anticipó el rotativo oficial del Partido Comunista en un artículo. Según estimaciones de la propia Boeing, China comprará más de 7.000 aeronaves en los próximos 20 años, un negocio que valora en 1,1 billones de dólares (euros) y que sirve para mantener 150.000 empleos.

Según Moody's, si China saca toda su artillería pesada podría dañar más sectores industriales estadounidenses: desde los productos de corcho y madera hasta los electrodomésticos, pasando por los de muebles, instalaciones eléctricas o automoción.

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