China crece un 6,9% en el segundo trimestre y logra estabilizar su economía

Trabajadoras, en una fábrica de móviles en Dongguan. :: afp/
Trabajadoras, en una fábrica de móviles en Dongguan. :: afp

Pese a las dudas sobre la evolución del gigante asiático, los datos superan en cuatro décimas la previsión oficial para todo el año

ZIGOR ALDAMA

shanghái. Los dirigentes chinos pueden respirar aliviados. Las agoreras previsiones que llevan acechando a la segunda economía mundial desde hace años no se materializan. Es más, según los datos oficiales publicados ayer, en el segundo trimestre del año China creció un 6,9%, cuatro décimas por encima del objetivo que el propio Partido Comunista se ha marcado para el conjunto del año. Además, es el mismo dato registrado entre enero y marzo de este año, lo cual hace evidente que la economía china ha logrado estabilizarse en un territorio positivo.

En general, todas las variables de la primera mitad de 2017 son mejores que las del año pasado. Incluso en los sectores que más dudas provocaban. Por ejemplo, la producción industrial creció un 7,6%, las inversiones en el sector inmobiliario aumentaron un 8,5%, las exportaciones invirtieron su mala racha para crecer un 15%, y las ventas al por menor se expandieron un 11%, muestra de que el consumo interno ya se ha convertido en uno de los principales motores económicos del país.

En parte, eso último es posible gracias al continuo crecimiento del poder adquisitivo de los 1.400 millones de habitantes del país. Es una variable que en los primeros seis meses del año ha crecido un 8,8%, algo que también añade presión a las manufacturas de poco valor añadido porque dejan de ser competitivas debido al incesante crecimiento de los salarios. Esto mismo hace ganar a quienes apuestan por tecnología e innovación: la producción industrial de alto valor añadido creció un 6,9%, otro ejemplo de cómo está funcionando la estrategia de Pekín para dar un salto cualitativo en el sector manufacturero.

Pero no todo son buenas noticias en el gigante asiático. Incluso el Diario del Pueblo advirtió ayer de que existen 'rinocerontes grises' al acecho, en referencia a riesgos que pueden pasar desapercibidos y provocar rápidamente una crisis. El principal de todos es el de la deuda. El total de lo que debe China -incluidos el Estado, las empresas, y las familias- se ha disparado ya hasta el 270% del PIB.

«Es un rinoceronte gris controlable, pero no hay duda de que la deuda china es un reto muy serio», reconoció a Bloomberg el economista jefe de Citigroup en China, Liu Ligang.

Reformas

Los organismos internacionales también ponen deberes al gigante asiático. El Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé un crecimiento para el país el 6,7% este año, insiste en la necesidad de abordar reformas en el sistema financiero después de una rápida expansión en los últimos años. En este sentido, el organismo que dirige Christine Lagarde pide una «racionalización» del sistema bancario. Además, piden corregir una economía empresarial basada demasiado en el endeudamiento y la concesión de crédito.

Asimismo, el último informe del organismo internacional destaca la necesidad de que Pekín controle la burbuja inmobiliaria, cuyo proceso de reducción parece estar siendo «gradual», aunque el riesgo de que se descontrole persiste.

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