China contraataca y confía en salir victoriosa

Impone aranceles a 128 productos estadounidenses aunque los analistas advierten de que estudia medidas mucho más dolorosas

ZIGOR ALDAMA

Siempre que se ha preguntado a sus dirigentes, China ha afirmado que no desea una guerra comercial con Estados Unidos. No en vano, desde que Xi Jinping accedió a la presidencia en 2013 el país liderado por el Partido Comunista se ha erigido en inesperado adalid del libre comercio y de la globalización. Eso sí, siempre que han tenido ocasión, sus mandatarios también han advertido de que no se quedarán de brazos cruzados si Donald Trump dispara la primera bala de esa guerra. Y eso es justo lo que hicieron ayer, después de conocer la decisión del presidente estadounidense de apretar el gatillo.

«China no se va a quedar sentada contemplando cómo sus derechos e intereses son dañados», aseveró un alto funcionario del Ministerio de Comercio en declaraciones a la agencia oficial Xinhua. «Esperamos que Estados Unidos eche marcha atrás antes de que sea demasiado tarde y que no haga peligrar la relación económica y comercial entre ambos países», añadió su departamento en un comunicado en el que subrayó que China no teme la guerra comercial y que, además, se siente con confianza para ganarla.

EL DATO

Poco después, Pekín reveló su contraataque: China impondrá nuevos aranceles a una batería de 128 tipos de productos estadounidenses. Si Trump ataca la industria metalúrgica china, Xi dispara a la línea de flotación del sector agroalimentario americano. Además de gravar las aleaciones importadas de Estados Unidos, impondrá aranceles de entre el 15% y el 25% a la carne de cerdo -China es el principal importador mundial-, la fruta y el vino de la primera potencia mundial. En total, el efecto de estos nuevos impuestos será de unos 3.000 millones de dólares.

Es solo una veinteava parte del impacto que, según el propio Trump, los aranceles americanos tendrán en China, pero posiblemente no sea la única medida que tome el Gobierno de Pekín. De hecho, diferentes analistas ya avanzan que el tiro le puede salir por la culata a Estados Unidos. «Hay muchas otras medidas que China puede decretar. Por ejemplo, reducir los pedidos a Boeing -que suele ser una decisión política más que empresarial- o prohibir las importaciones de vacuno», dijo Wallace Cheng, responsable de China en el Centro Internacional para el Comercio y el Desarrollo Sostenible.

Trump busca reducir en 100.000 millones de dólares el enorme déficit comercial de 375.000 millones que lastra sus relaciones con China, pero los dirigentes comunistas ya le han dejado claro que eso solo lo conseguirá a través del diálogo, no «tomando decisiones proteccionistas unilaterales».

Es más, hay quienes en China consideran que Trump ha elegido el momento menos adecuado para hacer tal cosa, ya que el Ejecutivo del gigante asiático anunció hace unos días la apertura a las empresas extranjeras de sectores anteriormente protegidos y la adopción de reformas para proteger la propiedad intelectual, uno de los temas que más enfurece al Gabinete de Washington.

Por si fuese poco, China también podría jugar la carta de la deuda. No en vano es el mayor acreedor de Estados Unidos, con 1,2 billones de dólares en bonos del Tesoro.

millones de dólares supondrá la ofensiva comercial de China.

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