La cesta de la compra comunista

La invasión empresarial china en el resto del mundo, que va desde el cine a la agricultura, superó los 1.700 millones en España el año pasado

Z. ALDAMA SHANGÁI.

Fútbol, cine, tecnología, agroalimentario o propiedades inmobiliarias. China no le hace ascos a nada cuando saca a pasear la cartera por el mundo. Sus empresas adquieren homólogas de todos los sectores por diferentes razones. La transferencia tecnológica y el acceso a mercados locales son dos de las más importantes, pero también asegurarse recursos clave e incluso crear imagen de marca país.

Cada vez son más las producciones de Hollywood que cuentan con financiación china e incluyen elementos de ese país, ya sea una actriz que apenas habla en la nueva entrega de King Kong, o personajes del gobierno chino que salvan al protagonista, como en 'The Martian'. Los chinos ya no son los malos.

El año pasado, el gigante asiático fue el país del mundo que más empresas adquirió en el exterior. Y Europa fue el continente en el que más gastó. Se llevaron a cabo polémicas operaciones corporativas como la compra de la compañía suiza Syngenta -productora de semillas y de pesticidas- por parte de ChemChina, la mayor adquisición china en el extranjero -40.000 millones de euros-. Y otras más discretas, como la que protagonizó el gigante de Internet Tencent al comprar la finlandesa Supercell por unos 8.000 millones de euros.

Por su parte, España también vio cómo la inversión china crecía considerablemente. En 2016 se multiplicaron por cuatro las cifras del año anterior y el total alcanzó los 1.708 millones de euros. No obstante, los analistas prevén ahora dos cosas a medio plazo, que rompen con la tendencia vista hasta estos meses: por un lado, la caída de esa variable debido a las consignas de Pekín; por el otro, el aumento de los problemas de gestión por el choque de dos culturas empresariales completamente diferentes en las empresas que han sido adquiridas.

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