Cataluña, a la cabeza de España en empresas pese a haber perdido una de cada diez

La crisis se ha llevado por delante más de 128.000 compañías a escala nacional, de las cuales casi una quinta parte eran catalanas

LUCÍA PALACIOS MADRID.

En la última semana numerosas empresas -en torno a una treintena de las grandes compañías a escala nacional- han abandonado Cataluña ante el recrudecimiento de un conflicto que ya estaba afectando directamente a sus intereses y a la economía de todo el país. Y no se trata de un tema baladí -según los registradores, han sido al menos 540 desde el remedo de referéndum del 1 de octubre-, puesto que Cataluña dominaba en 2017 el tejido empresarial español, con casi 231.000 negocios dados de alta en la Seguridad Social a 31 de agosto de 2017.

Pero esta cifra se reducirá cuando se hagan públicos los datos de septiembre y octubre, una vez se haya recogido la fuga que se está produciendo en la actualidad. Y ello teniendo en cuenta, además, que durante la crisis una de cada diez empresas radicadas en esta comunidad autónoma ha desaparecido. Concretamente se han perdido 29.101 desde 2007, cuando su volumen total alcanzó el máximo histórico en dicha región al superar las 260.000.

Eso sí, aún con esa caída, Cataluña se mantiene a la cabeza de España en número de compañías y representa el 17,7% del total nacional. Es decir, que prácticamente dos de cada diez son catalanas. Le sigue muy de cerca Andalucía, con 230.193 sociedades registradas en 2017, y Madrid, con más de 180.000. Por el contrario, Ceuta y Melilla están a la cola y apenas tienen 3.300 empresas en su territorio. Tras ellas, La Rioja, con poco más de 10.000, y Navarra, con 17.344 son las regiones que cuentan con menos negocios.

Pero, evidentemente, la desaparición de empresas por la crisis ha sido un fenómeno que ha afectado no solo a Cataluña, sino a toda España. Así, a nivel nacional se han perdido más de 128.000 sociedades desde 2007, cuando en junio se registró el máximo con 1.427.500, según el 'Estudio sobre la evolución de empresas y trabajadores' publicado recientemente por la CEOE.

Desde ese mes fue disminuyendo el tejido empresarial hasta 2010, momento en que empezó a repuntar aunque fue apenas un espejismo, pues en el periodo 2012-2014 se mantuvo prácticamente estancado. En estos ocho primeros meses del año el número de empresas ha caído ligeramente respecto a 2016 y apenas llega a 1,3 millones.

Si se analizan los datos respecto al número de empleados, cabe destacar que desde 2010 el número de compañías de menos de 50 trabajadores ha aumentado, aunque sea mínimamente, al pasar a representar un 97,98% del total en 2016 frente al 97,77% de 2010. Por el contrario, las compañías de una plantilla superior a 50 personas aún no han recuperado los porcentajes anteriores a 2010 y, más concretamente, las grandes compañías de más de 500 trabajadores han experimentado una caída: de representar el 0,16% del tejido empresarial español en 2010 han bajado a un 0,15% en 2016.

A la vista de estos datos, no cabe duda de que España es un país de pymes, pero más especialmente de pequeños negocios, puesto que prácticamente nueve de cada diez entidades registradas en 2016 en la Seguridad Social (87%) cuentan con menos de diez empleados.

Y es que en los momentos de crisis económica, en concreto en el periodo 2008-2013, las empresas más pequeñas presentan «bajos índices de mortalidad», mientras que «la gran debacle» se concentra en aquellas que tienen entre 10 y 49 trabajadores, según el análisis de la CEOE. En su estudio resalta, además, que las pequeñas empresas se adaptan de todas las maneras posibles a los envites de la economía, «flexibilizando al máximo los salarios y el tiempo de trabajo», y siendo su extinción la última vía. «Las grandes empresas han puesto en práctica las reestructuraciones o ERE, por lo que es evidente que los mecanismos de ajuste son diferentes en las pequeñas», sostiene el director de Relaciones Laborales de la patronal, Jordi García Viña.

España, al igual que Europa, tiene un estructura empresarial esencialmente de servicios. Así, un 9% del total de trabajadores se dedican al comercio, un 10,15% se engloban en el sector administrativo y de servicios y un 8% en la construcción. Por el contrario, apenas un 5,8% se emplea en las manufacturas, frente al 22,3% de media en la UE.

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