Castilla y León reacciona y planea un impuesto sobre el combustible nuclear almacenado

D. V. MADRID.

Uno de los pocos y firmes partidarios de la reapertura de la central burgalesa de Garoña era el Gobierno de Castilla y León, consciente del impacto que supondrá para la región el cierre de la instalación. Por eso mismo, tras conocer la decisión del Ministerio de Energía anunció que prevé implantar un impuesto autonómico sobre el combustible nuclear depositado con carácter temporal en la central atómica. La recaudación de esta tasa se destinará a un plan de ayuda al empleo en la zona afectada, según explicó el vicepresidente del Ejecutivo autonómico, José Antonio de Santiago-Juárez.

Sin embargo, la mayor parte de reacciones al cierre de Garoña fueron de apoyo a la decisión. Así, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, calificó de «magnífica noticia» la medida, algo que su formación lleva «años exigiendo». Por su parte, el secretario de organización de Podemos, Pablo Echenique, también mostró su alegría por la decisión, pero puso como objetivo conseguir «el cierre de las demás» instalaciones. Asimismo, el secretario general de Ciudadanos en el Congreso, Miguel Gutiérrez, aplaudió la medida por la «inviabilidad» técnica y de seguridad de la reapertura. Los grupos ecologistas como Greenpeace o Ecologistas en Acción también apoyaron la medida pero criticaron que llega «tarde».

Fotos

Vídeos