El carbón aporta ya una quinta parte de las necesidades eléctricas por la sequía

En lo que va de mes, las centrales térmicas lideran la producción de las plantas tradicionales mientras el precio de la luz sube otro 2%

J. M. CAMARERO

madrid. La pugna entre Iberdrola y el Gobierno por el cierre de las centrales de carbón -que se suma a la surgida en verano por la clausura de la nuclear de Garoña (Burgos), a la que la compañía consideraba económicamente inviable-, llega en una temporada de extrema sequía, que obliga al sistema eléctrico a tirar de las fuentes tradicionales para sostener el suministro.

En los 13 primeros días de noviembre, las centrales de carbón representan ya un 19,3% de la producción, el mayor porcentaje entre las fuentes no convencionales, por delante de las nucleares (17,8%) y ciclos combinados (16,7%). Entre las tres tecnologías alcanzan dos terceras partes de las necesidades eléctricas que tienen los hogares y empresas del país. Por el contrario, las plantas renovables apenas suponen un tercio del total. Y entre ellas, es la eólica la que más energía aporta, sobre todo en los últimos días de mayor intensidad de viento en el norte de la Península Ibérica.

El uso intensivo de energías clásicas también está provocando que el precio de la electricidad en el mercado diario se incremente diariamente, lo que afecta a un tercio de la factura regulada. Ayer lo hizo hasta alcanzar la referencia máxima de noviembre, con 57,87 euros por Megavatio/hora (Mwh). La media del mes, de 54,35 euros por Mwh es un 2% más elevada que la de octubre y casi un 3% más cara, si se compara con el mismo mes del año pasado. Entonces, la producción hidroeléctrica y la eólica consiguieron rebajar los precios a niveles mínimos.

Aunque todavía resta un mes y medio para que culmine el año, el importe de la factura media de la luz se ha incrementado un 12%, hasta 688 euros entre enero y octubre. Esta cuantía supone 74 euros más que en el mismo periodo del año pasado. El ministro de Energía, Álvaro Nadal, anticipó a principios de 2017 que el recibo subiría unos 100 euros como consecuencia de la falta de lluvias y viento, necesarios para activar las plantas renovables, mucho más baratas.

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