Se busca presidente del Eurogrupo

El ministro de Economía, Luis de Guindos, con su homólogo portugués de Finanzas, Mario Centeno. :: Eric Vidal / reuters
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El ministro de Economía, Luis de Guindos, con su homólogo portugués de Finanzas, Mario Centeno. :: Eric Vidal / reuters

Portugal, Eslovaquia, Francia y Luxemburgo compiten por un puesto para el que De Guindos, gran favorito, ya se ha autodescartado

ADOLFO LORENTE BRUSELAS

Comienza el baile. Se busca presidente del Eurogrupo y se busca, desde ya. A mediados de noviembre, los aspirantes deberán presentar sus candidaturas para que los 19 ministros de Finanzas del euro decidan en su reunión del 4 de diciembre quién será el sustituto de Jeroen Dijsselbloem a partir del 13 de enero de 2018. Se admiten apuestas. Portugal, Eslovaquia, Francia y Luxemburgo son los protagonistas de unas quinielas que siempre han apostado por el español Luis de Guindos, quien ya se ha echado a un lado pensando en la vicepresidencia del Banco Central Europeo, un caramelo demasiado dulce que queda vacante en mayo.

Son días de emociones fuertes en el Eurogrupo. El pasado lunes, en Luxemburgo, se confirmó la marcha del temido Wolfgang Schauble después de ocho años de inflexible liderazgo. Se va el decano y tras él De Guindos se convierte en el más veterano del lugar, reforzando así un rol de cierta enjundia al coordinar, además, a los ministros de los Gobiernos del PPE de cara a las reuniones del Ecofin (titulares de Finanzas, pero de los 28).

Se va Schauble, pero también lo hará el polémico Dijsselbloem, que el miércoles anunció que deja incluso la vida política holandesa (esta legislatura iba a ser diputado raso). Hay una regla no escrita que dice que el presidente del Eurogrupo tiene que ser un ministro en activo, pero este mes Dijsselbloem dejará de serlo tras el batacazo de los laboristas en las últimas elecciones de los Países Bajos.

Sin embargo, éste se quedará en el cargo hasta finalizar el mandato (el 13 de enero) para que sus colegas tengan más tiempo de elegir a su sucesor, que asumirá la presidencia durante dos años y medio.

El procedimiento será el usado en julio de 2014, cuando Luis de Guindos perdió ante Dijsselbloem. Es decir, una votación al estilo 'Eurovisión' con mayoría simple y aquí, como en el concurso televisivo, los favores entre países cuentan muchísimo. ¿Quién será entonces? Hace tiempo que en la lista aparecen varios nombres. Quizá el gran favorito sea el ministro portugués, el socialdemócrata Mario Centeno, un hombre que ha sacado al país del agujero del rescate y a quien Schauble definió como «el Ronaldo del Ecofin».

Lo tiene todo: la recuperación económica, ser del Sur y, además, socialista. Y es que en esta decisión, primarán sobre todo dos variables: la geográfica y la ideológica. De ahí que no suene nadie del PP europeo pues ocupan ya todas las grandes presidencias de la Unión Europea (Comisión, Consejo y Parlamento). Sobre el papel, también sería el candidato de España. No sólo por afinidad personal, sino porque el primer ministro luso, Antonio Costa, siempre ha defendido en público a De Guindos. Y es un Costa, ojo, que lidera el tripartito en el que también están los comunistas y el Podemos luso.

Otro de los nombres que suenan con fuerza es el eslovaco Peter Kazimir, que pese a ser socialdemócrata siempre se ha posicionado en favor de la línea dura marcada por Berlín. Ha sido uno de los grandes delfines de Schauble en épocas tan duras como la crisis griega, con reuniones en las que sus incendiarios mensajes de Twitter copaban gran parte del protagonismo del Eurogrupo. En su favor tiene su procedencia. Nombrar a alguien del Este sería un guiño positivo en un momento de grave polarización.

Más allá de Centeno y Kazimir, el tercer candidato con bastantes posibilidades es el recién llegado Bruno Le Maire, el hombre de Emmanuel Macron para impulsar su particular revolución de la zona euro. Un político valorado, respetado y que habla un exquisito alemán. Y claro, en Berlín están encantados. Además, es liberal, una familia política al alza en el conjunto de Europa y que carece de puestos de responsabilidad ya que históricamente se los han repartido conservadores y socialdemócratas.

Su principal obstáculo es su nacionalidad. Y es que Francia ya ocupa en la figura del socialista Pierre Moscovici la cartera económica más importante de la Comisión. De ahí que meter a dos franceses en dos puestos tan relevantes chirriaría demasiado cuando potencias como España sigue fuera del sanedrín de la UE desde 2012.

Por otra parte, el luxemburgués Pierre Gramegna, también liberal, se ha postulado en los últimos días como una opción alternativa. Sería algo así como el candidato que menos incomoda a unos y otros si el debate se encona. No hay que olvidar que el primer presidente del Eurogrupo fue el luxemburgués Jean-Claude Juncker, ahora presidente de la Comisión Europea. Pero, ¿cabría otro luxembugués en un puesto de mando?

Éste es su gran problema. También chirría demasiado, por no hablar del escándalo fiscal 'Luxleaks' que estalló en noviembre de 2014. Y no está muy claro si muchos países, sobre todo del sur, están muy dispuestos a elegir al lobo para cuidar del corral.

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