Bruselas tendrá la última palabra sobre el cierre de las centrales de carbón

El comisario europeo para la Acción por el Clima y la Energía, Miguel Arias Cañete. ::  S. Lecocq / efe/
El comisario europeo para la Acción por el Clima y la Energía, Miguel Arias Cañete. :: S. Lecocq / efe

El comisario Cañete afirma que ya analizan el borrador del decreto del Gobierno para evitar la intención de Iberdrola de clausurar las plantas

ADOLFO LORENTE

bruselas. En una esquina del cuadrilátero, el Gobierno español arropado por los ejecutivos de Asturias y Castilla y León. En la otra, Iberdrola y su combativo presidente, Ignacio Galán. Como se evidenció en la reunión celebrada el jueves y que acabó como el rosario de la aurora, nadie se rendirá. Tan cierto como que nadie ganará por KO. Todo se dirimirá a los puntos con la Comisión como árbitro del conflicto. ¿Deben seguir abiertas las dos últimas centrales térmicas de carbón de Iberdrola, que la firma quiere cerrar? El Ministerio de Energía, liderado por el no menos combativo Álvaro Nadal, está maniobrando para obligar a la eléctrica a dar marcha atrás, pero al final, como siempre, será Bruselas la que tenga la última palabra.

Así lo advirtió ayer el comisario de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, quien explicó que como es habitual en este tipo de procedimientos, los técnicos están analizando el contenido de la controvertida propuesta elaborada por el ministerio. 'Grosso modo', impide el cierre de las centrales de Lada, en Asturias, y Velilla, en Palencia, por cuestiones de seguridad y para no alterar la factura de la luz de los españoles, que «subiría 2,5 euros más al año».

Como era de esperar, Arias Cañete no entró al fondo del asunto y matizó que «estamos hablando de un borrador muy preliminar que ni siquiera se ha aprobado». Lo que sí desveló es que el jueves mantuvieron una reunión el director general de Energía de la Comisión, Dominique Ristori, y el secretario de Estado de Energía, Daniel Navia, en la que «tuvieron un intercambio preliminar de posiciones que va a continuar en el tiempo».

El mensaje del comisario fue doble. Por un lado, pidió calma porque una cosa es cómo se empieza y otra muy diferente cómo se acaba. Y por otro, recordó que Bruselas siempre tiene la sartén por el mango. «Lo que pasa es que la Comisión anticipa muchas veces el trabajo para entender lo que ocurre en los Estados», deslizó.

Dicho de otro modo. Este periodo de consultas será clave para conocer el contenido final del real decreto. Si finalmente es aprobado por el Consejo de Ministros, significará que tiene el plácet de Bruselas. Si el Gobierno recula, dirá lo contrario. Esto, ojo, a no ser que Madrid se obstine y decida seguir adelante jugándosela todo a la carta del Tribunal de Justicia de la UE, un mal trago que la Comisión intenta evitar por regla general.

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