Un billón en préstamos dudosos lastra el euro

El edificio de la sede central del Banco Central Europeo, en la ciudad alemana de Fráncfort. :: DANIEL ROLAND / afp
El edificio de la sede central del Banco Central Europeo, en la ciudad alemana de Fráncfort. :: DANIEL ROLAND / afp

El BCE presiona a los países para encontrar una solución política a corto plazo, como la creación de un banco malo con sello europeo

ADOLFO LORENTE

Fráncfort. La Eurozona vive un momento político relativamente dulce después de haber superado esa suerte de tormenta perfecta que supuso el 'brexit', Trump y las elecciones en Países Bajos y Francia. Los vientos soplan de cola, como reconoció Mario Draghi en la última cumbre de líderes celebrada en Bruselas: «Vivimos una nueva esperanza. La certidumbre es el estímulo más barato». El 'efecto Macron' ha esparcido optimismo por doquier, pero Europa sólo ha ganado tiempo para afrontar su enésimo ahora o nunca, como admitió en una reciente entrevista con este diario el ministro de Economía, Luis de Guindos. Y dentro de ese reformarse o morir, hay un asunto que preocupa sobremanera al BCE: los préstamos dudosos, que suman un billón de euros. Sí, con B.

Hay varios momentos claves en el calendario comunitario. En lo político, dominan las elecciones alemanas de septiembre. En lo macroeconómico, todo depende de Draghi, de en qué momento decidirá una retirada gradual de estímulos que ya comenzó a sugerir en el reciente encuentro anual de banqueros centrales de Sintra, en Portugal. Pero en Fráncfort nadie suelta prenda aún. ¿Será en la reunión del día 20? ¿En septiembre? ¿A finales de año?

Esta semana, ante un reducido grupo de corresponsales internacionales, el integrante del comité ejecutivo Benoît Coeuré enfrió las expectativas al asegurar, tajante, que «el consejo de gobierno todavía no ha discutido los cambios de política monetaria que puedan llegar a futuro». Veremos. El Banco Central Europeo es experto en jugar al despiste.

España, con el 5,7% de créditos de este tipo, es de los más saneados mientras Italia arrastra un 15%El supervisor ve «esencial» que, además del sector privado, se impliquen el Eurogrupo y sus socios

Mientras, lo que toca es seguir puliendo una Eurozona incompleta y con grietas que pueden provocar nuevos disgustos. Y aquí, con el cadáver del Banco Popular aún demasiado caliente y los fantasmas sobre la solvencia de la banca italiana cada vez presentes, el BCE tiene muy claro que hay que actuar, y además ya, para taponar la sangría de los préstamos dudosos, los NPL en la jerga inglesa.

«Sin varitas mágicas»

«Uno de los problemas más urgentes que afrontan las entidades de crédito en la zona del euro es el casi billón de euros de activos dudosos que acumulan en sus balances. Pese a haberse reducido gradualmente desde el máximo del 8% registrado en 2013, la ratio media de préstamos dudosos en la zona continúa en el 6% y muestra diferencias notables entre países: en seis de ellos supera, y en algunos casos con creces, el 10%», advierte el vicepresidente de la entidad, el portugués Vítor Constancio.La teoría dice que un préstamo es dudoso cuando pasan más de 90 días sin que el prestatario pague el principal o los intereses. ¿Por qué son un problema para el sistema? Es simple. Un crédito normal proporciona a una entidad los ingresos por intereses necesarios para obtener beneficios y conceder nuevos préstamos. Si se incumple lo pactado y se sobrepasan esos tres meses, la entidad debe provisionar capital dando por supuesto que no se devolverá. Es decir, que reducirá su capacidad de conceder más operaciones de financiación.

Sin que sirva de precedente, España no sale nada mal parada. Su porcentaje es del 5,7%, frente al 15% que sufre Italia, como se detalla en un informe al que ha tenido acceso este periódico y que fue debatido por el Eurogrupo en una de sus últimas reuniones. Mientras el porcentaje de Alemania es del 2,5%, el de Francia fel 3,6%, el de País Bajos del 2,4% o el de Bélgica del 3,4%. Los problemas aparecen en el Sur, como siempre.

Grecia supera el 45%, Chipre el 37% y Portugal coquetea con el 20%. España, paradójicamente, es la excepción y pese a todo fue el primer país en 'estrenar' el mecanismo de resolución de la Unión Bancaria por los problemas del Popular, precisamente, con los créditos dudosos y también los activos inmobiliarios.

«Es esencial encontrar una solución a este problema, aunque hemos de reconocer que llevará tiempo y que seguramente no exista una varita mágica», recalca Constancio, quien advirtió de que ellos solos no lograrán solucionar estos retos. «El sector privado y las autoridades nacionales y europeas también tienen un papel que desempeñar», apostilla. Bruselas está intentando convencer a las capitales de crear una suerte de 'banco malo' con sello europeo, pero la idea sigue muy verde por la negativa del grupo del 'nein', liderado por Alemania, cómo no.

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