BBVA descartó comprar la entidad por su elevada exposición al 'ladrillo'

Carlos Torres Vila descarta que tras la venta del Popular se haya creado un oligopolio en la banca, porque cada vez hay más 'fintech'

JOSÉ M. CAMARERO SANTANDER.

El consejero delegado de BBVA, Carlos Torres Vila, ha aclarado alguno de los términos que llevaron a la entidad a rechazar la posibilidad de hacerse con Banco Popular durante el proceso de compra abierto por esta firma a mediados de mayo. Y lo ha hecho para matizar que la exposición al sector inmobiliario acumulada por el banco presidido en su última etapa por Emilio Saracho, sucesor de Ángel Ron, tuvo «algo que ver» en el hecho de que su entidad no presentara una oferta en la subasta abierta por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) por el banco en el marco de su resolución.

«Como hemos compartido, la operación no nos encajaba estratégicamente, por eso no hemos presentado ninguna oferta», afirmó ayer el consejero delegado de BBVA durante la inauguración de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Torres Vila admitió que «ciertamente, la exposición inmobiliaria tenía algo que ver en esa falta de encaje estratégico». Al mismo tiempo, explicó que la visión del desarrollo de la banca digital que tiene BBVA le hace «ser exigente» en las valoraciónes de las operaciones que puedan lanzar. De hecho, indicó que su banco no tiene «ninguna espina» por no haber adquirido Popular. BBVA y Santander fueron las únicas entidades que concurrieron a la subasta por Popular de las cinco que fueron invitadas a participar. BBVA no llegó a presentar ninguna oferta al considerar que no tenía «encaje estratégico», de forma que la entidad fue finalmente vendida a la entidad presidida por Ana Botín.

Cajeros de ING Direct

Ante los cambios que volverán a materializarse en el mercado bancario español, el consejero delegado de BBVA rechazó que esta nueva vuelta de tuerca al sistema suponga la creación de un «oligopolio». De hecho, Torres Vila recordó que en «la mayoría de los países comparables» el sistema está aún «más fragmentado» que en España. En su opinión, la competencia se sigue fomentando con la entrada en el sector de nuevos competidores, como las 'fintech'. «Es difícil predecir el futuro, pero en absoluto pienso que haya una situación de oligopolio o que vayamos a tenerla en algún momento», indicó. El presidente de ING Direct para España y Portugal, César González-Bueno, puso ayer en duda que Santander rompa el acuerdo que la entidad 'on-line' mantenía con Popular para que sus clientes pudieran utilizar los cajeros de este banco. El directivo señaló que ese pacto «no tiene por qué estar en peligro». Aunque matizó que si a la entidad no le interesa, «le interesará a otro, y si no, hablamos de prácticas anticompetitivas».

Cuando se puso en marcha la guerra de las comisiones en los cajeros, a finales de 2015, ING Direct alcanzó un pacto con una sociedad controlada al 50% por Popular y Credit Mutuel, por el que sus 3,6 millones de clientes podían hacer uso de los más de 2.000 terminales del por entonces sexto banco español. Ahora, con la integración de la red del Popular en el Santander, el acuerdo no queda invalidado, pero existen dudas sobre la política comercial que determinará Santander sobre su red.

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