Un salario de 334.080 euros y vigilar el saneamiento de la banca

Como vicepresidente del BCE De Guindos pasará a cobrar cinco veces más que como ministro y tendrá que velar por la estabilidad financiera

D. VALERA MADRID.

A partir del 1 de junio Luis de Guindos hará las maletas y se marchará a Fráncfort para ocupar la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE) durante los próximos ocho años. Un cargo que supondrá un cambio de objetivos, de competencias institucionales y también de retribuciones. Y es que una de las primeras diferencias que notará el todavía responsable de la economía española será el sueldo. En concreto, De Guindos prácticamente multiplicará por cinco su salario al pasar de los 73.650 euros anuales que cobra como ministro a embolsarse 334.080 euros como número dos del eurobanco. Sin embargo, a esta cantidad hay que sumarle una serie de complementos por representación, residencia, educación o hijos, según la situación familiar de cada persona.

De esta forma, De Guindos será el segundo directivo mejor remunerado de la entidad, sólo por detrás de los 389.760 euros de sueldo base que gana el presidente Mario Draghi. Evidentemente los salarios deben tributar, aunque pueden beneficiarse de importantes deducciones por la aportación al plan de pensiones y a los seguros médicos. Asimismo, como vicepresidente del BCE dispondrá de vehículo oficial, un consejero y dos asistentes. Unas ventajas que compartirá con el resto de miembros del Comité Ejecutivo del banco.

Pero, ¿cuáles serán sus responsabilidades como vicepresidente? Para empezar, ejercer de presidente en ausencia de este. Además, comparecerá junto a él en las conferencias de prensa posteriores a las reuniones sobre política monetaria del Consejo de Gobierno del BCE, aunque quien comunica las decisiones y responde a las cuestiones es el presidente, en este caso, Mario Draghi.

Hay que tener en cuenta que no hay unas competencias exactas establecidas para este cargo. De hecho, es el Comité Ejecutivo, quien decide cuáles son sus funciones dependiendo del perfil de quien ocupa el cargo. Precisamente, el cariz más político que supone De Guindos respecto a quien era su rival, el gobernador del Banco Central de Irlanda, Philip Lane, que finalmente se retiró, fue uno de los principales reproches realizados por parte del Parlamento Europeo. De hecho, el BCE también era más partidario de un perfil más técnico.

En cualquier caso, De Guindos ganó la partida y habrá que ver si su perfil modifica sus competencias. En la actualidad, el vicepresidente del BCE es responsable de vigilar las políticas de estabilidad financiera, las llamadas macroprudenciales y también las de investigación. En concreto, su cometido es supervisar las políticas destinadas a impedir una acumulación excesiva de riesgos para evitar una nueva crisis. Además, debe velar por mejorar la capacidad de resistencia del sector financiero, así como limitar los efectos de contagio y promover una visión general del sistema en materia de regulación financiera.

Funciones en las que, según defienden en su entorno, la experiencia conseguida durante sus casi siete años al frente del Ministerio de Economía en España -ya era el miembro más veterano del Eurogrupo- le servirán.

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