El BCE quiere más fusiones de bancos para ahuyentar fantasmas del pasado

El subgobernador del Banco de España, Javier Alonso, en una imagen de archivo. :: Román G. Aguilera / efe

Danièle Nouy sostiene que las entidades pequeñas «no ganan lo suficiente» y «algunas deben salir» del mercado

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

Al Banco Central Europeo (BCE) no le basta con que haya desaparecido el 20% de las entidades financieras comunitarias durante la crisis económica, que el sector haya perdido más de 300.000 empleados -aún quedan 1,9 millones- o que los activos bancarios representen un 280% del PIB de los estados adheridos a la moneda única. La institución monetaria quiere más recortes -o más bien, menos protagonistas financieros- porque los bancos aún «no ganan lo suficiente para pagar sus costes de capital», tal y como indicó ayer la presidenta del consejo de supervisión del BCE, Danièle Nouy, en un encuentro financiero de Unidad Editorial y KPMG.

Esta responsable del banco central advirtió que «en su conjunto, parece que el sistema se ha hecho demasiado grande» y que hay «demasiadas entidades compitiendo por los clientes». Por eso, insistió en el mantra de las fusiones que tanto las autoridades españolas como el propio sector bancario repiten habitualmente sin que, transcurrido el tiempo, se haya materializado alguna operación de calado, más allá de la compra del Popular por el Santander. «Hay que reducir el número de bancos para no cometer los errores del pasado», insistió Nouy para referirse a los problemas que atravesó todo el sector financiero ante la crisis financiera, económica y de deuda que afectó a la zona euro.

El BCE no quiere oír hablar de sobredimensionamiento de la banca, ni de la proliferación de entidades para un mercado al que, a la vez, están accediendo nuevas compañías que ofrecen todo tipo de servicios como las 'fintech'. «La competencia significa que no todos pueden ganar y algunos deben salir para evitar que la economía no esté sometida al sector», afirmó Nouy en su discurso.

La solución del instituto emisor pasa por reducir el número de grupos y que «las entidades dejen de existir o se fusionen». Nouy recordó que «las ayudas públicas de los contribuyentes evitaron que los bancos débiles salieran del mercado porque no cayeron» en clara referencia a firmas que, como en el caso de varias cajas de ahorros españolas, consiguieron sobrevivir gracias a las inyecciones de dinero.

Listos para caídas bruscas

Al BCE ya no le duelen prendas si tiene que dejar caer algún banco, porque, aun con los errores asumidos en torno al rescate del Popular, la legislación y la situación de cada entidad ya permite hacerlo sin contagio a todo el sistema. De hecho, Nouy afirmó que el sistema de resolución europea garantiza que el sistema no colapse aunque caigan varios bancos. Y apuntó que han comprobado cómo en 2016 el nivel de reducción de bancos ha sido el más bajo desde el 2000.

El problema de las fusiones pasa por la necesidad de superar las fronteras nacionales que siguen existiendo. «Son complejas, caras, arriesgadas y requieren espíritu aventurero y hay incertidumbres como la digitalización y la utilidad de las redes, además de las barreras lingüísticas o culturales», admitió Nouy.

El subgobernador del Banco de España, Javier Alonso, también apostó en ese mismo acto por «reducir el exceso de capacidad» y a la vez «mejorar la eficiencia» de las entidades, ante lo que sería un hecho «deseable»: operaciones continentales. Alonso admitió que existen «elementos de incertidumbre», como los bajos tipos de interés, la escasa rentabilidad de algunas firmas o la evolución del crédito.

Entre las entidades que participaron en ese evento, el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, aclaró que su prioridad es cerrar la integracion del banco luso BPI, aunque no dejará de analizar oportunidades de compra que surjan en el mercado. Por su parte, el consejero delegado del Banco Sabadell, Jaime Guardiola, descartó que este grupo financiero se esté planteando realizar nuevas adquisiciones para ganar cuota de mercado. Al mismo tiempo, consideró que el tamaño que tiene la entidad es el «adecuado», aunque tampoco descartó crecer, cuando pueda hacerlo.

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