La morosidad bancaria afecta al 7,8% de los créditos, el menor nivel en seis años

La cuantía de impagados se desploma un 16% en un año por la mejora de la economía sin que el volumen de préstamos consiga aún repuntar

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

Las familias van diciendo adiós a los peores momentos de la crisis en los que muchos hogares no podían asumir el pago de las hipotecas, las cuotas de los préstamos personales o los recibos de las tarjetas de crédito. Con la recuperación económica asentada, cada vez menos ciudadanos se ven obligados a devolver un pago a su entidad financiera, una circunstancia que está reduciendo de forma significativa la morosidad con los bancos. La tasa de créditos impagados cayó el año pasado hasta representar el 7,79% del conjunto de créditos en vigor, según el Banco de España.

Esta ratio de morosidad se sitúa ya al mismo nivel en el que cerró el sector financiero su ejercicio de 2011, es decir, la misma cota que tenía cuando la crisis comenzaba a arreciar de nuevo tras la primera recesión de 2009. Y al mismo tiempo, cae por debajo del 8%, algo que tampoco sucedía desde entonces. Durante estos últimos años, el volumen de impagados ha llegado a representar un 13,6% del total, como ocurrió a finales de 2013, el peor momento para la economía. Entonces, con una tasa de paro superior al 26%, se acumulaban cada vez más cuotas de los préstamos sin abonar en un círculo vicioso que parecía no tener final. Sin embargo, a partir de ese momento, los impagos comenzaron a descender. En cualquier caso, la cifra actual es muy superior a la que existía cuando comenzó la crisis, en 2008, cuando apenas un 2% de los créditos eran considerados dudosos.

A finales del año pasado, los ciudadanos habían dejado de abonar 97.694 millones de euros -de los más de 1,25 billones de euros comprometidos en todo tipo de líneas de financiación personal y empresarial-. Supone un descenso del 15,9% en doce meses, y de un tercio con respecto a la cifra acumulada seis años antes. Para la Asociación Española de Banca (AEB), este recorte, «aun siendo importante, no hace honor a la fuerte caída de la cifra de créditos morosos». Porque esos casi 100.000 millones impagados representan la misma cuantía de morosos que la que había allá por el mes de marzo de 2010, aunque la tasa de morosidad era entonces del 5,3%. ¿Por qué ahora ese ratio es casi tres puntos porcentuales mayor? Porque el volumen de créditos que existe en estos momentos en vigor es mucho menor que el que tenía el sistema hace ocho años: los ciudadanos se encuentran ahora en una etapa en la que se centran en realizar amortizaciones de sus créditos -sobre todo de las hipotecas-, aprovechando los bajos tipos de interés. A esta circunstancia se une una menor contratación de préstamos sobre vivienda -al contrario de lo que ocurre con los de consumo-, por la prudencia que muestran las familias a la hora de endeudarse a largo plazo.

Javier Urones, analista de XTB, espera que con la continuidad de la mejora económica y laboral, unido a una mayor facilidad de crédito de las entidades de nuestro mercado, siempre y cuando se otorgue de forma correcta, «ayude a que esta variable continúe reduciéndose» durante todo este año.

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