El mayor reto de Unicaja Banco

El mayor reto de Unicaja Banco
La Chincheta

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLOMálaga

La salida a Bolsa de Unicaja Banco supone un hito en la larga historia de la entidad malagueña, construida sobre la base de una serie de fusiones de las antiguas cajas de ahorro que permitieron configurar una caja, primero, y un banco, después, sólido y solvente, con raíces en millones de impositores y en cada rincón de ciudades y pueblos de Málaga y el resto de Andalucía y Castilla-León. Es verdad que Andalucía perdió en su día la gran oportunidad de una caja única andaluza, que le podía haber situado hoy al nivel de entidades como la Caixa o la Kutxa, pero el campanazo ayer en la Bolsa de Madrid significa una nueva oportunidad sobre la que construir un banco regional sólido capaz de hacerse un hueco entre los grandes, por difícil que ello parezca. Si aquella caja única fue imposible por personalismos e intereses al margen del negocio bancario y la oportunidad socioeconómica, además de por la precaria situación de las cajas sevillanas y cordobesa, hoy la situación parece muy diferente, con una estrategia enfocada a los objetivos de «prudencia, solvencia, rentabilidad, profesionalidad y calidad» que ayer destacó el presidente de Unicaja Banco, Manuel Azuaga, con el propósito de construir un banco con continuidad y protagonismo en el complejo sector bancario español y con el respaldo inicial de inversores internacionales a largo plazo, lo que constituye una demostración de confianza.

El camino hacia la cotización en Bolsa era inevitable y el único posible para mantenerla como entidad independiente. Y no ha sido fácil, tanto en el trabajo internacional con los inversores –clave para culminar con éxito el campanazo de hoy– como por la resistencia, en algunos momentos férrea e incomprensible, de la propia Fundación Unicaja.

Ahora Unicaja Banco tiene el gran reto de ganar músculo, configurar su modelo bancario y comercial y culminar una modernización digital imprescindible en estos tiempos (no estaría mal incorporar a la mujer a su estructura directiva, por cierto). Y, sobre todo, ganar rentabilidad. Es la única senda para sobrevivir en la tendente concentración bancaria.

Manuel Azuaga tuvo ayer un gesto de generosidad al expresar su reconocimiento al trabajo realizado en los últimos años por Braulio Medel y sus equipos y por los trabajadores de la entidad en la «génesis y consolidación del proyecto empresarial».

El salto al mercado bursátil celebrado ayer supone de facto el comienzo de una nueva etapa en la entidad, en la que es preciso ser consciente de la importancia del camino recorrido y de la trascendencia de un futuro, incierto como en muchos otros sectores, con Unicaja Banco asentado en Málaga y con la compleja aspiración de consolidarse entre los grandes, para lo que será imprescindible el liderazgo social de su principal accionista, la Fundación Unicaja, como garante, por mandato incluso de sus propios estatutos, de la pervivencia de la entidad en los territorios que la vieron nacer.

Unicaja Banco inició ayer una singladura con la responsabilidad añadida de responder a su papel vertebrador y dinamizador de la sociedad malagueña y andaluza que la hicieron posible y a la que debe su propia existencia.

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