Mario Draghi esconde sus cartas y lanza el enésimo aviso a Berlín

El presidente del BCE mantiene su apoyo a los estímulos y confirma que en la reunión del 26 de octubre dará detalles sobre su rediseño

ADOLFO LORENTE

bruselas. La clave fue el 'timing', el momento. Lo viene repitiendo desde hace tiempo, pero ayer el día era especial, diferente. La canciller de Alemania ha vuelto a ganar, pero es más débil que ayer. Replegarse en época de dudas es tan natural como escuchar al presidente del BCE pedir altura de miras a los países para apostar sin ambages por una mayor integración de la Unión Económica y Monetaria porque el lobo volverá, quizá más feroz, y Mario Draghi siempre podrá esgrimir aquello de 'os lo advertí'.

Lo hizo en el Parlamento Europeo, en su habitual comparecencia ante la comisión de Asuntos Económicos. «Son necesarias medidas decisivas para que la gobernanza económica se ajuste realmente a los objetivos», zanjó. Draghi asegura que «nunca habla de política», pero hace tiempo que se ha convertido en el gran líder político en la sombra de la Eurozona. Siempre al filo del mandato del BCE, desquiciando a unos alemanes que el domingo plegaron velas dando un resultado histórico a la extrema derecha o recuperando para la causa a los liberales, no muy amigos de apostar por la integración económica que ha propuesto la Comisión y que Enmmanuel Macron está dispuesto a liderar.

El momento político es clave para el club europeo y el banquero italiano no rehuyó sumarse a la fiesta en un día en que lo fácil sería ponerse de perfil. Porque si vital es el gran eje Berlín-París, el que conecta Berlín y Fráncfort es de enorme relevancia.

Respecto a la política monetaria y la posible retirada de estímulos (el denominado como 'tapering'), Draghi escondió sus cartas a la espera de que el Consejo de Gobierno de la institución decida en su próxima reunión del 26 de octubre qué pasos tomar. Es la fecha fijada en rojo por los mercados. Allí, salvo sorpresa, se decidirá cuál será el volumen de compra de deuda a partir de enero de 2018 ya que el programa 'QE' expira este año. Ahora, está cifrada en 60.000 millones mensuales.

Volvió a felicitarse de la recuperación que se ha producido gracias a sus medidas y reiteró la necesidad de que la larga mano del BCE siga presente en la economía real por las «incertidumbres» que aún persisten y por una inflación que sigue lejos de estabilizarse cerca, pero por debajo del 2%, que estipula el mandato de la entidad.

Fotos

Vídeos