La Eurocámara deja tocado a De Guindos para llegar al BCE, aunque sigue favorito

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ayer en el Congreso de los Diputados. :: Susana Vera / reuters/
El ministro de Economía, Luis de Guindos, ayer en el Congreso de los Diputados. :: Susana Vera / reuters

Concluye que su rival es «más convincente», pero el Eurogrupo advierte de que la decisión es de los ministros y confía en que se retire el irlandés

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

No por esperado, el varapalo fue menor. Porque su comparecencia del miércoles por la noche ante la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo era un callejón sin salida en el que Luis de Guindos, claro favorito para hacerse con la vicepresidencia del BCE, tenía muchísimo que perder, sobre todo en imagen, y nada que ganar. Así fue. Ayer, la Eurócamara dejó muy tocada la candidatura del español al concluir que «los dos hicieron buenos discursos» pero que su contrincante, Philip Lane, es «más convincente». Dicho de otro modo: queremos al irlandés porque es mejor.

¿Entonces? Casi nada cambia. De Guindos sigue siendo el gran favorito en la votación del lunes ya que el Parlamento Europeo tiene voz pero no voto en esta elección. Vamos, que lo del miércoles tuvo más de teatrillo que de examen con efectos prácticos, como señaló ayer un alto funcionario del Eurogrupo. «Los ministros deciden y luego la Eurocámara emitirá su valoración oficial, como estipula el procedimiento», matizó.

El protocolo dice que una vez que el Eurogrupo (ministros de Finanzas de los 19 del euro) y el Ecofin (ministros de los 28) propongan a un candidato, éste debe someterse a una audiencia pública ante la comisión de Asuntos Económicos, que en este caso está prevista para el día 26. Luego incluso deben emitir un veredicto (favorable o negativo), cuyo sentido no es vinculante. Tiene que haber votación sí o sí, porque sin ella, el proceso encalla, como sucedió en 2012 con el luxemburgués Ives Mersch. Vamos, que es obligatorio votar pero da igual lo que vote. Paradójico, sí. Bienvenidos a la UE.

Lo del miércoles, el examen previo a puerta cerrada y por separado a los aspirantes, nunca había pasado. La idea del Parlamento era intentar marcar la agenda a modo de pataleta para seguir reivindicando más poder en este tipo de procesos. En esta ocasión, De Guindos pagó los platos rotos. Comenzó interviniendo el presidente del Banco de Irlanda, un académico de gran prestigio que además ya participa en las reuniones del BCE. Su conocimiento sobre política monetaria y su nivel son tales que apenas un puñado de eurodiputados presentes en la sala sería capaz de hacer una pregunta medianamente compleja para ponerle en aprietos.

El peaje de ser ministro

Nada que ver con el español, que sigue siendo visto como el ministro de Economía del Gobierno del PP liderado por Mariano Rajoy. Su discurso, además, fue muy político recordando los «logros» españoles durante la crisis, lo que abrió la puerta a que la oposición disparase con bala. ¿O alguien se pensaba que los socialistas, Podemos, Los Verdes o los independentistas catalanes iban a loar a De Guindos dijese lo que dijese? «Fue una reunión informal, pero lo importante es lo que suceda la semana que viene», señaló ayer el ministro intentando quitar hierro al asunto.

Sin embargo, su imagen queda bastante tocada ya que no es plato de buen gusto que el 'Financial Times', 'Bloomberg' o 'Reuters' titulen destacando las dudas que existen sobre su figura porque el Parlamento cree que el irlandés es mejor.

Pese a todo, que no es poco, Luis de Guindos sigue siendo el gran favorito de cara a la votación del lunes en el Eurogrupo. Se sabrá a las 17 horas. De hecho, fuentes de la institución aseguraron que lo ideal sería que hubiese un candidato único para evitar que haya una votación que marque a uno u otro candidato y así se dé una imagen de unidad. Y aquí, el que teóricamente debería retirarse es el irlandés, cuyo gran objetivo pasaría por hacerse con la próxima vacante: la de Peter Praet, el economista jefe del BCE, que se va en mayo de 2019.

Si al final se vota, el ganador deberá sumar el apoyo de al menos 14 de los 19 países del euro que además sumen el 65% de la población. Otra de las bazas del español es que la votación no sería secreta, sino que todos los países deberían retratarse, en especial las grandes potencias como Alemania, Francia o Italia. En la comparecencia en la que De Guindos explicó su candidatura ante los medios, el ministro se mostró convencido de contar con el apoyo de los países suficientes para ganar el puesto. En caso contrario, supondría un fiasco aún mayor que la derrota sufrida en 2015 para presidir el Eurogrupo.

El Gobierno confía en que a la hora de la votación los demás estados tengan en cuenta la «infrarrepresentación» de España en las instituciones europeas, además de que se premie la recuperación de la economía.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos